Religión 46
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Religión 46
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El cardenal polaco no va a Roma. Cardenal secuestrado La SI 23/02/46
Colegio Cardenalicio La SI 30/03/46 p. 5
Pilatos, o sea del responsable negativo La SI 20/04/46 p. 6
Religión en Estados Unidos   La SI 20/07/46 p.4
Index Librorum Prohibitorum  La SI 31/08/46 p. 5-6
Secretario de Estado del Vaticano  La SI 26/10/ 46 p. 4

 

El cardenal polaco no va a Roma. Cardenal secuestrado
La SI 23/02/46

Recordamos los lamentos norteamericanos cuando, años atrás, se dibujó en el horizonte una como sombra de un hecho posible, pero que no fue: la retención en Cracovia del obispo de la ciudad, impedido por el representante de Hitler se marcha a Roma a cambiar opiniones con el Sumo Pontífice. El atentado era extraordinario. Cierto que lo era, para los católicos, en cuya ideología entra la independencia del poder religioso ante el poder civil. Pero ¿qué podía representar el hecho para los pueblos de ideología anti-católica, dentro de la cual la organización religiosa depende del estado, como en Gran Bretaña, o nada tiene que ver con el Estado, que ignora oficialmente tales ideales? Sobre todo ¿qué podía representar para Estados Unidos, cuyos ideales religiosos se reducen  a un 53% de ateos (pueblo ateo) y a un 25% perteneciente a 250 sectas distintas, aparte los 22 millones de católicos inmigrados?
Los cardenales alemanes, en su calidad de miembros del Sacro Colegio, podían hablar a sus fieles libremente. Recién ha circulado por la prensa un elogioso artículo aliado acerca de la Iglesia católica alemana, en el cual se confiesa lo contrario de lo que se afirmaba durante la guerra: que las Pastorales cardenalicias eran leídas libremente en las Iglesias, afirmándose que esas Misivas eran siempre invectivas contra el Nacismo.
 Las agencias norteamericanas nos traen últimamente tres noticias, una de ellas relacionada con la actual reunión de cardenales en Roma.
 Primera, que los obispos polacos, con mayor razón los rusos, no pueden leer a los fieles ni una sola línea, si antes no ha pasado por la censura, de los gobernantes comunistas, rusos o polacos.
 Segunda, que las escuelas han sido de tal modo secularizadas, que constituye un crimen contra el Estado polaco el pronunciar en las escuelas una sola palabra acerca de la religión de la mayoría del país. En cambio, se dan lugares de preferencia y se premia a los maestros que atacan en las mismas escuelas las ideas religiosas de los alumnos. 
 Tercera, que faltan en la actual reunión de cardenales en Roma solamente cuatro miembros: tres que están aquejados de enfermedad grave y uno que ha sido privado de asistir por haberlo vedado el Gobierno soviético polaco: el cardenal de Varsovia.
 Dos observaciones se desprenden, aparte otras menores, de esos hechos: la dictadura sobre los derechos individuales y la indiferencia norteamericana y británica ante esa ataque directo a las no sé cuántas libertades que proclamaba Roosevelt para ser económicamente reídas.
 Polonia esto ha ganado con sus cosas de la guerra. Esto y algunas cosas más: la extirpación de la religión en las escuelas y el Estado, amén de una persecución clara contra la libertad religiosa. Quien dice Polonia, dice toda la Europa oriental, de la cual se han eliminado cuantas cosas pudiesen significar  la voluntad religiosa de aquellos pueblos.
 Esa eliminación de libertades fundamentales ¿por qué Estados Unidos, que las ha proclamado, no la condena, y no pasa aún a hechos como hacía con Alemania? ¿Qué nos dicen esos fantásticos Pen Clubs, duplicado avanzado de tantas puntas de lanzas norteamericanas? ¿Qué piensa la Sociedad de Naciones disfrazadas con unas iniciales raras, donde tantas toneladas de palabras se gastan para hablar de democracia y libertad?
 Nada de eso les interesa. Les interesa la dictadura sobre los pueblos. Y, cuando para lograrla, no sirve ya la careta democrática, simplemente se la arrancan de la cara y la tiran despectivamente

Colegio Cardenalicio
La SI 30/03/46 p. 5