Rotary 34 02
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Presentación de problemas: La enseñanza de la Historia como instrumento educativo de Fraternidad Internacional La SI 26/02/34 p. 6-7
Presentación de problemas: La enseñanza de la Historia como instrumento educativo de Fraternidad Internacional La SI 05/03/34 p. 9
Presentación de problemas: La enseñanza de la Historia como instrumento educativo de Fraternidad Internacional La SI 12/03/34 p. 6

(Aparecido en tres ejemplares seguidos  el artículo no lleva firma. Pero tiene características -ideas, expresiones, sentimientos, aspiraciones- que nos inducen a asumir que surgió y adquirió forma en parte considerable de su mente y  mano).

1. Un gran problema
            Desde la antigüedad, la historia, con rarísimas excepciones, ha sido escrita fragmentariamente, no sólo bajo el aspecto de limitarse cada historiador a los puntos de vista e intereses de su país, sino también –lo que es más grave- tomándola como instrumento de desunión internacional. De este modo, la historia, que debería ser lección viva para la educación fraternal de los pueblos, ha pasado a ser arma nociva.
            Desde los tiempos más antiguos se nos aparece la historia con estos caracteres desunidores. Jenofonte, Julio César, para no más hablar de los más conocidos historiadores, usaron la historia para esos fines egoístas, apelando aún a lo vedado: a callar sucesos capitales, cuando éstos no les favorecían; a exagerar acontecimientos, hechos y cifras, cuando esas inexactitudes podían favorecer la respectiva causa nacional.
            Esa tendencia maliciosa y falsa ¿no se perpetúa hasta hoy día, en la forma más usual de historia, que es la crónica periodística y la crítica de sucesos? ¿No es una excepción rarísima hallar quién se sitúe fuera del recinto de todo interés, para poder enfocar los sucesos con la perspectiva necesaria?
            En las Escuelas de América ese defecto se halla exacerbado. Países jóvenes, cuya independencia fue hija, en parte al menos, de gestas militares, que tocaron muchas veces al heroísmo, los maestros han venido ponderando, lógicamente, esos hechos diferenciales y denigrando, ilógicamente, los hechos del pueblo enemigo. Y una especie de resurrección del “adversus hostem” ha
tenido ahora lugar, queriendo fundamentar la personalidad de éste o aquel país sobre comparaciones, no siempre respetuosas, con otros países.
            Esto trae consigo graves consecuencias, las principales éstas:
            1ª Van posando en el alma de las generaciones que vienen, pósitos de odio, manso si se quiere, pero verdadero odio. Nada más opuesto a una noble y ardorosa fraternidad internacional;
            2ª Van deseducando a los pequeños, en el sentido de hacerles creer que el propio mérito puede venir del rebajamiento ajeno, y olvidando que el valor integral de un pueblo pende de lo que realiza ese pueblo, sin comparaciones con los demás;
            3ª No se llega a comprender la verdadera historia humana, en la cual la marcha integral de una nación pende, más de que lo que ella haga, por sí sola, del aprovecha miento total del progreso general humano.

2. Es necesario rectificar
            En la Edad Media se comenzó a rectificar, haciendo ver lo errado de este método histórico. Citemos, no más, a Agustín de Hipona, en cuya “De Civitate Dei” inicia con garra de genio un nuevo camino.
            a) Hasta entonces, cada país se había concebido como eje del mundo, siendo salvajes los demás pueblos. Agustín el Africano, sabio cristiano, concibe la unidad humana. Y, al achacar los escritores