Italia 39
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Italia 39
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Un nuevo Papa Pío Xll La SI 11/03/39 p.2-6
Acción, resultados, éxito La SI 01/04/39 p. 9
Sicilia es repartida en 50.000 parcelas La SI 29/07/39 p. 1-2
Conmemoraciones regionales de hombres célebres italianos La SI 09/12/39 p. 6-7

Un nuevo Papa Pío Xll
La SI 11/03/39 p.2-6
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            En esta crónica, en el nº 7 p. 5 col. 2 “El totalitarismo”  escribe: “Totalitarismo es el sistema por el cual se da al Estado todo poder, haciendo arrancar, en cuanto a designación del gobernante, de una pequeña minoría. Ni más ni menos. En este caso, el totalitarismo, si es condenado, no afecta a aquellos dos Estados llamados totalitarios, sino igualmente a más de la mitad de los actuales gobiernos del mundo. Tienen aquellas dos características los gobiernos de casi toda la América, el rumano, el búlgaro, el húngaro, el polaco, el japonés, el ruso, ¿cuántos más? Sería mejor, para abreviar, preguntar cuáles son los que no son totalitarios”

Acción, resultados, éxito
La SI 01/04/39 p. 9
            Un articulista argentino se pregunta cómo es posible que el régimen fascista –del cual se celebra en estos días un nuevo Aniversario, el XX- haya podido perdurar tantos años. Y hace una serie de observaciones tendientes a mostrar la inexplicabilidad de este fenómeno.
            Si esto escribiese un cualquiera, de éstos que, para pensar, han de ir a preguntar al gerente del diario qué opiniones debe emitir aquel día, nada tendría de extraño. Las palabras tienen la importancia de quien las dice. Pero escribe aquella pregunta un articulista que suele pensar. Y en este caso, es bueno hacer algunas observaciones.
            Parte este escritor de principios ya enterrados, sin la agilidad mental suficiente para trasladarse de año y hacer lo que Ignacio de Loyola llamaba “composición de lugar”. Está situado en pleno siglo XlX. Y claro que, a través de ese cristal deformador, no puede entender fenómenos de estas horas. Las cosas y los sucesos tienen una cuarta dimensión, que es el tiempo. Y quien prescinda de ella, ha de verlas deformadas. O, lo que es lo mismo, no ha de verlas. Porque la imagen deformada de un suceso o cosa no da idea de la cosa misma.
            En el siglo XlX se hablaba de libertad. Y este siglo XX entiende estas dos palabras distintamente. En cuanto a “hablaba” no cree en ello. En cuanto a libertad, la entiende completamente distinto de aquellos benditos tiempos del romanticismo político.
            Hoy las masas no quieren hablar. Quieren acción. Las Constituciones no les importan. Los sistemas les tienen sin cuidado. Las leyes mismas, si han de ser para ser violadas -confesemos que esto era así- no les interesan. El mundo quiere acción, actos, resultados. Quiere vida intensa, decisión, mano firme; ley pareja. Quiere –queremos todos, salvo la minoría que realizaba lo contrario- hechos. La vieja máxima “facta, non verba” era esto: una máxima, buena para ser filosofada. Los políticos no se preocupaban de realizar nada de lo que la ampulosidad de los programas presentaba muy lindamente, muy hipócritamente.
            Desde “los problemas se resuelven solos” (frase idiota que algunos consideran suprema sabiduría), hasta hacer en el fondo todo lo contrario de lo que se había prometido, todo se iba en fraseologías. Queremos decir, todo lo bueno y necesario.
Este es el secreto –uno de los secretos- del auge de grupos que hacen, realizan audazmente, y entre ellos, el fascismo. Podrá haber quien piense en fascista y quien piense en contra. Nadie negaría esa política de acción, de realizaciones audaces, de constante construcción, de hechos, no sólo bajo el punto de vista nacional, sino también el internacional. Nombremos Etiopía, la desecación de los pantanos romanos, la limitación de las utilidades del patrón, el reparto de tierras, la guerra de España; y se comprenderá como estamos en plena acción, en violenta y férvida actividad, en constante actuación, con audacia iniciada, mantenida y terminada. Buena o mala, pero acción.
El articulista no entiende tampoco la palabra libertad. En cuanto a contenido político liberal, a nadie le interesa ya la palabra. Estaba vacía y era farsa. El mundo es más substancioso que aquellos eminentes cerebros que se contentaban con gritar Libertad, , sin contenido económico, y, mediante cohechos de toda