Italia 43 08 21
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Benito Mussolini tal cual fue  La SI 21/08/43 p. 6

22. Cómo los aliados desmembrarían Italia
            a) Mientras Italia estaba organizada alrededor del Fascismo, las potencias aliadas la consideraban enemigo tan duro, que fue necesario amontonar sobre ella –y sobre una empresa tan reducida como la conquista de Sicilia- todos aquellos elementos, absurdamente poderosos, que nos han explicado los aliados mismos. Eliminado el Fascismo, cantan victoria inmediatamente esos enemigos de Italia, como si, sin Mussolini, Italia fuese ya presa fácil para todas las potencias extranjeras. Este doble hecho nos dice muchas cosas, pero evidentemente es una alabanza de Mussolini hecha por sus mismos enemigos: Italia con Fascio, hueso duro; Italia sin Fascio, Presa segura.
            La palabra Presa es la propia, si no en la realidad italiana, sí en la mente aviesa y la intención ávida de sus enemigos. De ahí que, apenas Mussolini se iba y el Haz era eliminado de la vida política nacional, todas las campanas aliadas fuesen echadas a vuelo y toda la ligera imaginación de sus plumíferos se echase a volar por los cielos azules del más totalitario imperialismo: Italia quedaba rendida, mal herida en sus mismas alas a los piés del cazador internacional. La presa estaba ahí; y sólo había que abrir el zurrón para meterla dentro.
            Más allá probaremos de detallar los objetivos bélicos inmediatos que deseaban sacar los aliados de esa eliminación del Fascismo. Pero no eran éstos precisamente los que hervían con mayor empuje en la fantasía aliada, sino los objetivos finales, es decir, las tajadas que iba a sacar cada aliado destrozando democráticamente el cuerpo vivo de la nación caída.

            b) Serán esos intentos tan absurdos e inmorales como se quiera desde el punto de vista científico y ético. Pero hay que confesar que ese proyectado destrozamiento de Italia era absolutamente lógico desde el punto de vista de las potencias aliadas, es decir, desde el punto de vista del imperialismo: materialista o idealista, pero siempre atropellador.
            Los aliados pueden dividirse actualmente en dos grupos, cuya esencia es precisamente lo contrario de lo que indica su piel exterior. Gran Bretaña y Estados Unidos, que nos hablan de ideales de justicia y democracia no buscan más –ahí está su larga historia- que la expansión, el dominio, el amontonar riquezas a expensas de los demás países. Dos pueblos que disfrazan su materialismo absoluto con siete leves velos de ideales para la broma. Rusia, con esos dos pueblos, pero partiendo de puntos distintos, muestra una cáscara marxista, es decir, materialista, pero anidando bajo ella, y palpitando con fuerza, el ideal de imponer al mundo entero su manera de concebir la vida. Los dos grandes pueblos de habla inglesa, gonfaloneros del Imperialismo fofamente materialista, con pretensiones de ocultarlo. Rusia, adalid del ideal comunista, hirviendo dentro de la concepción materialista marxiana.
            Parten los dos países anglos del postulado hebreo de que el mundo está hecho para la raza propia, siervos los pueblos de ese Abraham colectivo que es la estirpe sajona. La consecuencia imperialista es absolutamente lógica en este caso. Consecuencia que tiene varias faces o caras, por ejemplo:
            1º El derecho estratégico de hacerse, ni que sea aniquilando la personalidad ajena, con todos aquellos pueblos, regiones, etc. cuyo suelo sea necesario para sostener la supremacía de la raza privilegiada;
            2º El derecho económico a acaparar los suelos y los pueblos productores de materias primas o alimenticias necesarias a la raza selecta;
            3º El derecho internacional a eliminar a aquellos pueblos que son, o podrán ser, obstáculo a la realización práctica de ese imperialismo político.