Italia 43 08 28
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Benito Mussolini tal cual fue  La SI 28/08/43 p. 7-8

23. Objetivos militares aliados (conclusión)
            La más importante de estas consecuencias se refería a lo que Mr. Roosevelt llama “unión exclusivamente militar”, con lo cual, si logra engañar, o persuadir, a la bizquedad de Giraud, no podría engañar ni a Rusia, ni –seguramente- a Italia.
            Unión exclusivamente militar es el sistema inglés, ahora aceptado por Mr. Roosevelt, según el cual los aliados de Gran Bretaña han de darlo todo para la victoria, sin hablar una sola palabra de recompensas ni condiciones políticas o económicas. Después de la guerra, se hablará de todo esto. Que es la hora adecuada... para los grandes pueblos aliados. Porque, vencidos sus enemigos, pueden entonces emplear sus fuerzas para vencer, sujetar y moler a sus amigos, que les sacaron ingenuamente las castañas del fuego.
            Cuando llegaba Giraud recientemente a Estados Unidos, decía Mr. Roosevelt que “no se trataba más que del problema militar”. Nada de promesas a Francia a cambio de sus sacrificios pro aliados. Nada –menos todavía- de tratos formales contractuales. Después veremos. Y realmente, después vieron, y muy evidentemente los pueblos árabes que ganaron la guerra aliada en el Oriente veinticinco años atrás.
            Era esta la consecuencia principal de la “rendición incondicional” que los aliados esperaban imponer a Italia. Rendición incondicional, que contenía los siguientes extremos prácticos como consecuencias inmediatas:
            1º El suelo de Italia campo de guerra entre aliados y Alemania. Con todas las consecuencias prácticas que trae consigo una guerra tan terriblemente completa como la actual. Con ello se alejaba indirectamente de Gran Bretaña la trágica posibilidad de que en ella pudiesen haber acciones de guerra, en su cielo o en su suelo.
            2º Como que era seguro que Alemania ocuparía el norte de Italia al rendirse incondicionalmente Italia, ésta, había de luchar, no contra los aliados que invaden, sino contra los alemanes que responden a la invasión aliada. Es decir, no sólo el suelo italiano teatro de guerra,, sino el ciudadano italiano soldado del aliadismo contra el Eje. La extensión del Otrismo a una zona apenas soñada. Un otrismo que incluiría los gastos de la guerra –puesto que la haría el soldado italiano- y que tendría la enorme ventaja de hacer entrar a Italia en el rebaño tranquilo y confiado de los pueblos deudores a Estados Unidos y Gran Bretaña.
            3º Implícita la desmembración, puesto que la rendición no estaba sujeta a condicionantes.
            Y, puesto que estas consideraciones son hechas con motivo de la retirada de Mussolini, véase por la gravedad de ellas la importancia que rendían a Mussolini con ellas nada menos que los Gobiernos aliados, que lo trataban tan despectivamente: con Mussolini, la Italia se mantenía digna y alzada. Para que cayera y se arrodillara, bastaba con que el Duce fuese arrinconado...

 

            c) ¿Podía Italia, con o sin Mussolini, arriar la bandera de su honor y entregarse atada de piés y manos? Cierto que no. “Reina en Estados Unidos una gran extrañeza, aún en las esferas oficiales   -decía un telegrama- al ver que Italia no se ha rendido inmediatamente después de eliminado Mussolini”. Palabras que muestran la falta de buen sentido. Porque lo único extraño era esa extrañeza norteamericana.
            Contrariamente. Continúa la guerra caído el Duce. La aviación italiana surca la guerra como antes. Entran en Gibraltar sigilosamente las misteriosas lanchas itálicas y hacen destrozos en el puerto militar del Peñón. Pero, ¿es esto posible?  Ahí está: era posible.

24. Dos capitulaciones
            Es interesante comparar la capitulación efectiva de Francia en el día tremendo de su derrota en manos de la Alemania en aquellos instantes eufóricamente todopoderosa, con esta intentada capitulación incondicional de Italia, propuesta y exigida por los países retóricamente democráticos. A la vista está el