Italia 48 06 05

Reforma agraria en Italia  La SI 05/06/48 p. 4

La verdad en las elecciones italianas La SI 24/04/48 p. 2-3 ver en Democracia Cristiana

Reforma agraria en Italia
La SI  05/06/48 p. 4 
           Cuantos han escrito sobre Benito Mussolini han contado sus fallas en el sentido de la libertad y los derechos humanos. Se han equivocado. Han contado con el padrón siglo XlX. Y habían de contar con el padrón siglo XX.

            Las venidas (y las caídas) de los poderes políticos no acontecen casi nunca -¿podríamos suprimir ese “casi”? por causas políticas o de derechos abstractos. Esa es la cantinela. La realidad es que siempre hay enredadas en las causas motivos económicos y sociales.

            El Duce italiano subió al poder por causas sociales. Sus cien mil hombres que se impusieron en su marcha sobre Roma, estaban agitados por los vientos de la rebelión comunista  que explotó, días antes, en las fábricas del triángulo industrial (Milán, Turín, Génova). Y cada dificultad que halló en su camino, siempre es de faz industrial, social, la dificultad.

            De aquí la nacía la duda que expusimos en un número anterior (La SI 29/05/48 p. 4), respecto a unas palabras de Nicola: "Vencer en unas elecciones es fácil. ¿Hará las reformas necesarias la democracia cristiana, para afirmar en la práctica su triunfo?”.
            La duda nos nacía de que, dando aquellos políticos la primacía a una causa política, parecía difícil que entendiesen que el origen de todo está en lo social. Lo que quiere decir –y perdonen los románticos- que la causa de la subida o la bajada de los partidos está en la despensa; a la entrada de la cocina..
            Cuando Mussolini iba avanzando en sus reformas políticas y sociales, uno pensaba en cuándo comenzaría la reforma agraria. Ella se impone en todas las naciones, como han predicado tantas veces los Pontífices. Y en Italia está tan mal repartida la propiedad agrícola de Roma al sur, que tanto por eficiencia económica como por justicia social es necesario emprender la reforma.
            Por fin, nos trajo el cable la gran noticia: Mussolini se había determinado; y él mismo, al frente de fuerzas militares, salía para la zona agrícola para comenzar la repartición justa y económica de la tierra.
            ¡No lo hubiera jamás hecho! Al iniciar la repartición, quedaba decretada su eliminación. Cuando la tierra era repartida entre los que la trabajaban, los latifundistas le sentenciaban a muerte.
            Ahora Gásperi ha tenido una idea ¿buena?, ¿mala?, ¿cómo la tachará usted? Ha anunciado la reforma agraria, y repartir tierra, sin aprontar plata, entre los que la trabajan. No se podía pensar en una idea más justa, más política, más social. ¡No se podía pensar en un quebradero de cabezas mayor! ¿Sabe usted, señor Gásperi, por qué cayó Mussolini? ¿Sabe usted por qué cayó, en España, Gil Robles?
¿Sabe usted por qué cayó, en Rumania, el social demócrata que hizo un principio de reforma agraria?