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Índice del Artículo
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La burocratización de los jóvenes La SI 05/02/34 p.3
España y el Vaticano  La SI 05/02/34 p.4
Bélgica XV Las Universidades de Bruselas  La SI 12/02/34 p.7
Las fuerzas vitales de Francia La SI 26/02/34 p.3
Presentación de problemas: La enseñanza de la Historia como instrumento educativo de Fraternidad Internacional La SI 26/02/34 6-7; 05/03/34 p.9; 12/03/34 p.6
Bélgica XVll Las escuelas Decroly  La SI 26/02/34 p.8

La burocratización de los jóvenes La SI 05/02/34 p.3
Resumen de ideas
: crítica a la educación actual: omite la educación económica
 

            a) Tengo ante mis ojos una revista europea, entre uno de cuyos grabados palpitan dos de los grandes problemas de nuestros días. Están íntimamente relacionados con las cosas económicas, y es bueno conocer su existencia y sus contornos.
            El grabado es una vista de la secretaría del  Ministerio de Hacienda, en Madrid. Un caballero muy serio -sin duda, el jefe de  oficina de empleados- atiende cuidadosamente tras su mesa-escritorio. Ante la mesa, una multitud apiñada de jóvenes bien vestidos, hombres y mujeres. En primera fila, media docena de caras bonitas de lindas chiquillas, con unos papeles en la mano, mirando entre sonrientes y recelosas al jefe de oficina.
            Debajo del grabado, una leyenda muy sugestiva: "seis mil quinientas peticiones de examen lleva registradas ese empleado, para ocupar un puesto de auxiliar de hacienda, de 2.500 pesetas anuales. Hay 450 plazas a proveer".
            ¿Veis los dos problemas, ambos con faz bien trágica? Hay 450 plazas de auxiliar de hacienda, de nueva creación. Son empleos que tienen un sueldo de menos de 200 pesetas al mes, deducidos los descuentos. Se presentan a pretender esos puestos de hambre 6.500 jóvenes, seis mil de los cuales han de quedar forzosamente sin plaza. De los 6.500, los dos tercios son chiquillas.
            El primer problema es éste: ¿cómo estará organizada la educación en España, cuando ejércitos de jóvenes se tiran de cabeza sobre un sueldo ridículo de 200 pesetas (un obrero tejedor gana 350) y todavía no se llevarán el puesto más que 1/7 parte de ellos? ¿Dónde estará ese diablo que desvía diabólicamente a la juventud del trabajo creador, arrojándola sobre empleos públicos modestísimos, que es como arrojarla en el abismo?
            El segundo problema es éste: batallones de mujeres, esgrimiendo toda clase de armas, desde el estudio hasta la belleza, desde la oposición y el concurso hasta el rouge, están en tren de desplazar a los jóvenes, no ya de los puestos burocráticos, sino, en general, de todos los puestos de trabajo.
            b) Antes de entrar en una modesta crítica de este doble fenómeno, hay que notar uno de los caracteres de este hecho: el de su generalización mundial.
            He citado ese caso español, porque esa revista, con muy buen acuerdo, lo ha registrado entre sus  problemas gráficos. Pero no se trata de un "caso español", sino de una general característica de estos instantes evolucionadores.
            La Argentina está registrando una desocupación burocrática enorme. En la sola ciudad de Buenos Aires, y en solo el ramo de profesor primario hay actualmente 10.400 jóvenes sin ocupación. En el ramo de empleados ministeriales, pasan de 8.000 los desplazados. Ante ese hecho, habrá un enorme pánico, apartándose la juventud más nueva de esas zonas peligrosas, donde moran el hambre y el desespero. No, señor. La juventud que recién sale de las escuelas primarias y secundarias bonaerenses tira hacia los empleos burocráticos con mayor empuje que la generación anterior, ya tan burocratizada. Hacia empleos burocráticos que no existen, con un margen tan amplio de cesantes.
            Una crónica parisién toca el mismo tema sin pretensiones de filosofar. Cita hechos. Explica como, en ese París en que hay 230.000 empleados de gobierno (de cada tres hogares, uno pertenece a burócratas), la juventud cada día huye más del trabajo libre, para pretender un puesto rentado de gobierno. Son puestos absurdamente bajos, millares de ellos inferiores a 200 francos al mes. No importa. El burócrata conoce el camino del suple de sueldo, en cuyas etapas mayores y menores, hay millares de Stavisky de mayor o menor cuantía. Se trataría, pues, no solo de una juventud sin arrestos ni energía, sino de una juventud corrompida ya antes de atrapar un empleo.
            En Austria el problema es, según datos de la Sociedad de Naciones, más grave todavía. Viena, enorme ciudad de más de 2 millones de habitantes, es un gigantesco asilo de empleados públicos, actuantes o cesantes, y un enorme hormiguero, su niñez, de futuros empleados