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Extrañezas ... superficiales  La SI 06/05/39 p.7
Para la juventud que estudia. Vida, pasión y muerte de Checoslovaquia  La SI 06/05/39 p.5
Para la juventud que estudia. Viaje pintoresco por los subterráneos del idioma  La SI 13/05/39 p.5
El heroísmo, plexo solar de las naciones  La SI 20/05/39 p.1
Para la juventud que estudia. Ciencia nueva: las Patrias, órgano esencial del progreso La SI 20/05/39 p.6
Para la juventud que estudia. Cosa rara: Canadá, monarquía americana del siglo XX  La SI 27/05/39 p.9

Extrañezas ... superficiales
La SI 06/05/39 p.7
Resumen de ideas: sobre alfabetismo y educación

            Aaron King es un analfabeto que cultiva su granja en el condado de Chester, en Philadelphia. Fue peón, trabajó, hizo funcionar el cerebro y acabó por comprar a plazos una granja. Pagó ya todo. Y el viejo campesino es ahora hacendado rico y conocido.
            Nunca ha tenido que ver con el juez. Pero ahora ha tenido que pelearse nada menos que con la corte federal de Philadelphia. Y se las ha tenido tiesas con los magistrados.
            El caso no es para menos. Tiene un lindo pimpollo de 14 años, que responde al nombre bíblico de Rebeca. No ha ido la muchacha, ya mujercita, jamás a la escuela. No sabe leer. Cierto que esto no priva de que sea muy bella y que los pololos acudan alrededor de sus rizos de oro como moscas en panal. Pero la Corte filadelfiana no se contenta con ojos azules, rizos oro viejo ni dos apetecibles oyuelos en las rosadas mejillas. Quiere más. Quiere que esa belleza natural sea descifrada con las letras del alfabeto.
            Su padre se explica ante los magistrados. Y, aunque no logra convencerlos, él tampoco deja convencerse:
            -He visto cien casos en que la escuela y la letradura ha idiotizado a los pequeños. Se les anquilosa el cerebro. Se les fuerza a pensar lo que piensan los otros. No quiero una hija idiota.
            -Dos dólares de multa o una noche de cárcel.
            Aaron King es bravo.
            -Una noche de cárcel.
            Y el mismo se dirige tras las rejas rezongando.
            No sé lo que rezongaría. Pero seguramente hubiera estado repitiendo una famosa frase de Anatole France, si la hubiese conocido. Consta en el libro de honor de una escuela de París, en el cual fue forzado a escribir un pensamiento:
            "Nunca he podido entender como puede ser que, siendo los niños tan listos e ingeniosos, la escuela los vuelva tan idiotas".

Para la juventud que estudia. Vida, pasión y muerte de Checoslovaquia
La SI 06/05/39 p.5
Resumen de ideas: sobre la tiranía y la libertad política; una lección de educación cívica

            1. Durante centenares de años existía en la Europa Central el Imperio Austro-Húngaro, llamado antes Santo Romano Imperio. Véase un mapa anterior al 1920 y se verá su extensión y ubicación. Hojee "LA SEMANA INTERNACIONAL" de este año y encontrará este mapa (N.o 868, 12 de Octubre). Formaban esta monarquía dual, alrededor del Austria y la Hungría, numeroso pueblos, conquistados por la dinastía de los Habsburgos a través de los años. Para comprender ese abigarrado mosaico, baste decir que las leyes se publicaban en 14 lenguas distintas, todas ellas habladas por los habitantes de alguna región del Imperio.
            Con lo dicho se muestran dos aspectos de ese Estado: su composición heterogénea y su relativa tolerancia.
            Los imperios a base de tiranía absoluta no toleran varios idiomas. Son tan intolerantes los gobernantes, y además tan torpes e ignaros, que se creen con poder para cambiar los idiomas de parte de sus súbditos. Superiores a la naturaleza y a Dios, quieren con sus caprichos enmendar la plana a los hechos naturales y a la vez desconocer la voluntad de sus gobernados.
            Pero el Imperio Austro-Húngaro no llevaba su tiranía a esos extremos. El Emperador Francisco José, viejo octogenario, sabía de conquistas pero no tiranizaba a los conquistados.
            Sin embargo, aún con esa tolerancia, ¿podían esos pueblos conquistados avenirse a vivir bajo