LA SEMANA INTERNACIONAL 1933
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LA SEMANA INTERNACIONAL 1933
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La Semana Internacional  (La SI)
Es propiedad
Año Xll  Nº 586  Segunda Época  Nº 1   Valparaíso (Chile) 10 Abril, 1933  Oficinas: Prat, 871

Este es el encabezamiento -página 1- en el primer ejemplar de la Segunda Época (1933 a 1948)
(La Primera Época -de 1921 a 1932- apareció semanalmente ocupando una página en el diario “La Unión” de Valparaíso)
                Al centro abajo se lee:
                Es Propiedad
            Los artículos originales de
            La Semana Internacional
no pueden ser libremente reproducidos en otras publicaciones, de conformidad con la Ley de Propiedad Intelectual.
            La “Agencia de Chile”
            Santiago, Compañía, 1207
ha adquirido los derechos de reproducción; y con ellas deberán entenderse los periódicos a los cuales interese La Semana Internacional.
La SI 10/04/33 p. 1

            Estructura interna o Secciones  permanentes de La Semana Internacional
La Semana Internacional o Críticas de Juan Bardina de los sucesos mundiales, en todos sus ejemplares, en sus primeras páginas
            Aportes o Artículos de colaboradores   
            Hechos y cifras
            Pequeñas notas
            Bibliografía 
            Documentación
            Guía profesional  (desde el 22/05/33)
            Avisos
            Además, con bastante regularidad, incluyó Series de temas –más o menos duraderos- del propio Bardina o de colaboradores de la revistase lee:
Segunda Época
            En este mismo ejemplar, sobre la reaparición de La Semana Internacional,  acerca de la Segunda Época,
"Cuando, en Enero de 1922, iniciábamos la publicación de "La Semana Internacional", teníamos fe absoluta en el éxito de la página, a pesar de ir contra la tendencia de la época, ansiosa -decíase- de artículos cortos, ligeros y vibrantes.
            Teníamos a la vista dos graves defectos de la prensa en cuanto a asuntos internacionales: primero, la extensión diaria -enorme, informe, amazacotada- de las noticias referentes a asuntos extranjeros, con una montonada de notas sin importancia, y de fraseologías inútiles cuando las noticias eran de interés; segundo, absoluta falta de sentido crítico, dando los corresponsales saltos por la corteza exterior de los acontecimientos, desorientando al lector con juicios disparatados, escasas veces poniéndole en la mente el hilo interior de los sucesos.
            De esos dos defectos deducíase una conclusión evidente: perderse diariamente mucho tiempo en la lectura de la marcha de las cosas internacionales, y, todavía, sin conseguirse una orientación guiadora.
            Salir al encuentro de esos vacíos, hurdiendo una crónica que, dando en una página la totalidad de asuntos sobresalientes de la semana, los enlazase a guisa de cosas vivas, entrase en la médula de los sucesos y, con ello, se pudiese casi prever los venideros, era tarea ciertamente
difícil, pero bien útil. Se necesitaba de un paciente trabajo y de una visión interior de los acontecimientos, penetrando debajo de sus varias cortezas. Y eso es lo que nos propusimos