España 36 11
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España en llamas (13) La SI  07/11/36 p. 1-2, 6-8
España en llamas (14) La SI  14/11/36 p. 1-2, 6-8
España en llamas (15) La SI  21/11/36 p. 10-11
España en llamas (16) La SI 28/11/36 p. 11-13

83. La lucha social en Cataluña
            Ref: “La región catalana está hirviendo en una doble orientación social, que puede dividir e dos bandos opuestos a las izquierdas que controlan en paz todas las comarcas catalanas”: comunismo y social cristianismo...
... “Esta doble tendencia de los obreros catalanes es interesante registrarla, porque en ella se ve el punto de contacto futuro con las derechas sociales cristianas y con la oficialidad del ejército. Las doctrinas de Companys son –en cuanto a propiedad- las de las derechas sociales, las de los falangistas y las del comando militar. Y no se ve por qué, coincidiendo, no han de convergir a una unidad.
Esta guerra, que tantos horrores –y tantos errores- pone a la vista, tendrá ventajas también.
No sería extraño que, a la luz de la metralla y de las bombas incendiarias, viesen muchos españoles que iban disfrazados con indumentarias de enemigos y que, en el fondo, pensaban y querían muy semejantemente.
De ahí, bajo la dirección de ese elemento neutral que es el ejército, podría salir aquella ansiada unidad que necesita España para entrar a una nueva vida.”

84. La falta de lógica de los viejos grupos
            Estas tragedias humanas han de servir al hombre para hacer funcionar su cerebro y buscar algo beneficioso. Sería absurdo que pelearan los hombres como los animales, limitándose a patear al enemigo o a hundir su hocico dentro de sus entrañas.
            Y, he aquí un tema de meditación, sobre el cual no es posible pasar de largo.
            Hemos defendido siempre desde estas columnas, la necesidad de la democracia y, a veces, la no menos imperiosa necesidad de la dictadura. Los pueblos son organismos vivos, y, además, racionales. No se ve una manera mejor de arreglar los problemas –o de desarreglarlos- que la voluntad de la mayoría.
            Pero, puede un organismo entrar en una fase morbosa o decididamente patológica. En este caso, lo normal es lo anormal, como en un tifoideo es anormal la normalidad alimenticia que se traga un hombre sano. Dentro de la anormalidad es lógica, no sólo la dieta, sino aún el cloroformo y la cirugía, es decir, la imposición, la suspensión de libertades y, el corte.
            A base de esta doctrina que concebimos muy clara, no cabe como sistema moral(sic) la dictadura; pero cabe como salvación necesaria, como período patológico y acción circunstancial. Son compatibles, por lo mismo, Democracia y Dictadura, no sólo como sistemas complementarios en distintos tiempos, sino aún como coincidentes y coexistentes: una dictadura que responde a las ansias subconcientes de un enfermo que impelen a sanar.
            Pero los viejos partidos del siglo pasado –que andan coleteando en España bajo diversos hombres nuevos- no aceptan esta doctrina. Son liberales amplios. Sostienen que siempre la Democracia es lo mejor, en toda circunstancia. Y hacen ondear en son de ataque, sobre nuestras cabezas, aquella frase famosa: “Los excesos de la libertad con la libertad se curan; los males de la democracia sólo mediante la democracia son eliminables”.
            Esto, durante la era de las vacas gordas, cuando esos eminentes teoristas domeñaban al pueblo mediante la martingala electoral, el cohecho, la presión o el partidarismo. Pero viene la era de las vacas flacas. El obrero se independiza, formando sus propios partidos. En mayor número que los ricos, vencen las urnas electorales. Se reúnen en parlamento y, a base de las teorías de la burguesía –voluntad nacional expresada en cifras- votan el secuestro de propiedades, la muerte de los enemigos, el atropello legal... porque todo esto, decidido en parlamento, es legal, según aquellos burgueses de los viejos grupos.