España 37 02 20 y 27
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España 37 02 20 y 27
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España en llamas (27)  La SI 20/02/37 p. 1-5
España en llamas (28)  La SI 27/02/37 p. 4-7

151. Poco delicado (completa párrafo nº  125 de La SI 16/01/37 p. 5-6)
Es ese gobierno vasco un ejemplar que no hay que perder de vista. Por su iniciativa se humanizó algo la guerra. Por su iniciativa se intercambiaron millares de prisioneros y rehenes. Por su iniciativa, ahora, el advenimiento de Dios Niño iba a celebrarse en un paréntesis de paz de 24 horas.
Ha sido iniciativa poco delicada  de las Derechas de no acceder. Y la de disparar 12 cañonazos de grueso calibre sobre la población de Madrid, a las doce en punto, es decir, en el mismo instante en que nacía el Niño Dios. Los odios debían aplazarse. Y el cristianismo había de rebosar del corazón.
Telegramas de Roma nos enteran de que el Gobierno vasco, católico, pidió al santo Padre que interviniese para que el día de Navidad no se disparase un tiro. No accedían las Derechas cristianas, ni aún al pedido de Roma. Una excepción se debe, y precisamente donde menos podía pensarse: en el frente comunista de Huesca. Ambos bandos acordaron no pelear el día 25. Y los dos bandos trabaron largas conversaciones, por medio de megáfonos, sobre los más diversos temas.
Hemos notado en diversas ocasiones cómo se desvían las Derechas, muchas veces, de la recta tradición española. No hay un caso parecido, en la larga historia militar de España, en que, para celebrar la Noche Buena, se disparen doce obuses y se desee sangre.
Las guerra tiene sus reglas de Caballería. La gentileza cristiana, también.

152. Los hijos de Alcalá Zamora
            El episodio referente a los hijos del ex Presidente de la República española ha pasado rápidamente. Pero debemos consignarlo, porque no se trata de un problema familiar, sino de un digno de los tiempos, que ha de dar que pensar a los gobernantes.
            Los hijos de Alcalá Zamora han sido educados por su padre, en hogar acomodado y en colegios cristianos. Uno es comunista y el otro socialista, desde sus más tiernos años. Luis tiene ahora 24 años y José 23. Y ambos se han alistado en las milicias comunistas que pelean en el frente de Madrid.
            La tragedia del padre está a la vista. Pero es la tragedia de todos los padres, que ven a sus hijos marchar a la guerra. Alcalá Zamora, que es un gran abogado, ha dicho los mayores despropósitos, herido en su amor paternal. Ha afirmado que sus hijos son menores de edad según las layes españolas. Y que están, por lo mismo, bajo el mandato paternal.
            El sofisma salta a la vista. Franco ha llamado ya a las filas a la guerra, a todos los mozos de 18 años. El gobierno de Azaña también. Es, pues, deber de todo joven, al menos deber legal, acudir a las trincheras. No hay tal minoría de edad. Se va a los cuarteles cuando la autoridad llama, aunque la autoridad paternal se oponga. Y los dos hijos de Alcalá Zamora eran emboscados vergonzantes, permaneciendo ajenos a la lucha., cuando su gobierno legítimo los llamaba. Porque para ellos o el de Franco o el de Azaña era gobierno legítimo.
            Los dos hijos de Alcalá Zamora pensaban en comunista. Hubiera sido un absurdo que hubiesen ido a Burgos a enrolarse. Pero habría sido peor realizar lo que su padre pretendía: quedarse en Francia mirando los toros desde las barreras.
            La verdadera tragedia no está en el natural dolor de padre del ex presidente, sino en esto: en que dos jóvenes de hogar burgués educados en colegios religiosos sean comunista uno y otro socialista y ambos irreligiosos probablemente.
            Es la tragedia de la educación al uso en tantos colegios religiosos, que no aciertan a enchufar las ideas sociales cristianas en la vida práctica de los católicos, botando al otro lado a cuantos, sintiendo ansias de redención popular, carecen de aquella ecuanimidad que permite atribuir esas deficiencias educacionales, no a los principios, sino a los que no saben encarnarlos.