España 37 04 03 10
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España 37 04 03 10
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España en llamas (33) La SI 03/04/37 p. 5-6
España en llamas (34) La SI 10/04/37 p. 1-4

178. “Eramos pocos...”
            Nunca estaría mejor este refrán, tan español, que clavado sobre la instancia que han presentado 500 etíopes, pidiendo al Gobierno de Valencia permiso para incorporarse a las fuerzas izquierdistas de España para combatir a los fascistas. Los comandaría nada menos que Ghevra Imrú, hijo del famoso Ras, que caía prisionera, tres meses atrás, en las fragosas montañas del sudoeste abisinio.
            Cuando se está a punto, si es que se estará jamás de sacar de tierras de España a todos los mercenarios que ambos bandos han atraído por amor a una paga y a otras ventajas desconocidas, y sólo africanos se confiesa que están luchando no menos de 27.000, ítem más 3.000 que han perecido, sólo faltaría, como llapa pintoresca en esa policromía de gentes y razas, un medio millar de fornidos abisinios.
            He ahí lo que nos cuenta el Ras Imrú hijo, que está ya en Valencia: “La lucha contra la invasión italiana no ha terminado aún; entra ahora sencillamente en una fase nueva; queremos continuarla en territorio español, pues comprendemos que todos los reveses que sufran el prestigio y el poderío italiano redundarán a favor de la futura independencia de nuestro país. Cuando España consolide su situación, nosotros recobraremos más fácilmente nuestra patria.
            Desearíamos alistarnos en la columna internacional; muchos de nosotros dominamos el manejo de las ametralladoras; algunos conocen también cómo se atienden las piezas de artillería.
            Nosotros los abisinios no nos rendiremos ni ante la traición ni ante la fuerza, ni renunciaremos a nuestros derechos de pueblo libre. Es esa la razón por la que queremos venir aquí: tenemos fe en el triunfo final del gobierno español, y sabemos que con tal triunfo el nuestro llegará”.
            Cuenta la historia que, en 1708, cuando los Borbones entregaron Gibraltar a Inglaterra, a cambio de que ésta les apoyara a apoderarse del trono español, que había en territorio español soldados de once naciones, todos ellos tirándose de las mechas, pero a costa de las poblaciones y el campo español. Y ahora, según un corresponsal, habría en ambos campos  soldados de más treinta países y siete de ellos enviados por los propios gobiernos extranjeros.
            Los abisinios no sería la primera vez que pelearían en guerras españolas. En las guerras del Riff de veinte años atrás, en la Legión Extranjera, un príncipe de la Casa Real abisinia realizaba proezas que le valieron varias recompensas, y eran varios los etíopes que formaban en las tropas marroquíes.
            Han hecho ahora tarde, si es que las cosas que están a cargo de ese simpático lord Plymouth –el hombre más fresco que pueda haber en Gran Bretaña- pueden tomarse en serio.

179. ¿Qué pasará con los extranjeros?
            Tenemos sobre la mesa centenares de datos –de prensa y particulares- para poder orientar al lector  acerca del número de españoles y extranjeros que pelean actualmente en ambos bandos. Confesamos que todavía no nos damos por victoriosos. Porque ninguno de los dos bandos confiesan el dato, como si se avergonzaran de ello. Saldremos con la nuestra, sin embargo, y dentro de poco vamos a dar a nuestros lectores cifras que hacen caer de espaldas.
            Por el momento, apuntemos esto, que haría reír enormemente al citado lord presidente de la Comisión de Voluntarios, si es que un inglés puede reír: al acatar la orden ambos bandos, ninguno de ellos retiraría un soldado.
            Pero, vayamos por parte.

            a) ¿Se tratará solamente de nuevos extranjeros, o bien se obligaría a retirarse a los que están ya peleando?
            Se comprende que lo primero no tendría razón alguna de ser. Si los que han llegado pueden seguir peleando ¿por qué no los que lleguen en adelante? ¿O es que lo justo y lo injusto comienza y acaba en un minuto determinado?