España 37 05 15 y 21
Índice del Artículo
España 37 05 15 y 21
Página 2

España en llamas (38)  La SI 15/05/37 p. 11-12
España en llamas (39)  La SI 21/05/37 p. 15

203. El tanteo y el Frentismo Izquierdista (punto centrado en el tema militar, aunque no carente de importancia, lo omito) (conclusión del número anterior)

204. Otra vez el conejillo de Indias
            Cuando estudiábamos, en los principios de esta guerra social, la intervención extranjera en España, notábamos que tenían los pueblos que intervenían numerosos motivos para hacerlo. Dada la moral internacional –que es la negación de toda moral, sólo valiendo el egoísmo de cada país- era natural que Italia, Rusia, Alemania, Portugal realizasen cuanto les pareciese que podía beneficiar a su país, que es exactamente lo que realizan también los que critican esos pueblos por su intervención.
            Entre esos motivos aducíamos uno absolutamente militar: probar el nuevo material, las nuevas tácticas, las nuevas armas, que desde la gran guerra han sufrido substanciales modificaciones ... (y se explaya sobre el tema)

205. La campaña de Bilbao (punto centrado en el tema militar, aunque no carente de importancia, lo omito)

206. Confirmación
            Al estudiar las causas de la actual guerra social española, tuvimos que poner de relieve la incapacidad absoluta de José María Gil Robles, que gobernó cerca de dos años sin cumplir una sola palabra de cuanto había prometido en la contienda electoral. Conocemos perfectamente a este caudillo. Y sabemos que su programa es seguramente, lo mejor que ha estructurado España desde hace cincuenta años. Está estructurado en el papel. El caudillo lo es para la oposición. No tuvo arrestos, en el poder, para implantar nada de cuanto defendía, pasándose veinte meses en la esterilidad más absoluta. Y lo que es más grave, gobernando absolutamente de acuerdo con todo lo que había combatido en la oposición electoral.
            Algunos lectores al publicar estos juicios –acompañados de pruebas- los estuvieron por apasionados, no sabemos por qué. El apasionamiento no ha cabido jamás en estas columnas. Y bastaba ver que el criticado era precisamente quien estaba más cerca de las ideas sociales de nuestra revista, para comprender, no sólo que la crítica era justa, sino que la tristeza de corazón tuvo que ser hecha. Gil Robles podía haber sido el hilo separador de dos épocas, evitador de torrentes de sangre. No supo serlo, porque no diremos que no quiso serlo. Su excelente criterio, su excelente buena fe, están por encima de todo.
            Un lector nos escribía argumentando que Gil Robles no gobernó solo, sino con Lerroux. Este hecho agrava todavía más su culpa. Gobernando con el ateo y “comefrailes” Lerroux, pudo hacer aprobar el presupuesto del bajo clero. Sabemos todos que en materias sociales los lerrouxistas estaban dispuestos a votar cuando Gil Robles quisiera. No fue Lerroux el obstáculo. Recaen demasiadas culpas sobre la cabeza de ese político sin escrúpulos, enredado en todos los “affaires” concebibles para que acumulemos injusticias encima.
            Los que impidieron a Gil Robles votar las reformas sociales que él había proclamado indispensables –y lo eran- fueron los de su propio partido. Lo hemos probado en varias ocasiones. Lo confesó el mismo Gil Robles en un famoso mitin electoral celebrado en Tarragona. Y ahora, como posdata confirmatoria, vamos a confiar un párrafo de la interesante serie de artículos que un diputado derechista español está publicando en “La Nación”, el gran diario conservador de Buenos Aires. (concluye en el próximo número)

España en llamas. La guerra social ha explotado en España, envolviéndola en una doble llamarada de llamas materiales y de odios. Es el siglo XlX que se hunde (39), 21/05/37 p. 15

206. Confirmación (conclusión del número anterior)