España 37 07 17
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España en llamas (47) La SI 17/07/37  p. 5-7

248. La guerra de guerrillas en Vizcaya (conclusión del número anterior)
            Lo habrán hecho los vascos actualmente. Y la guerra nos habrá proporcionado  una nueva novedad.

249. Ante el acabose
            El 4 de Junio, un telegrama de Valencia nos revelaba una nueva posibilidad, ante la cual ya no habría más que santiguarse y esperar tranquilamente
            El nuevo jefe de Gobierno, García Prieto, contestando a una nota del ministro del Interior, en la cual le pedía que la aviación gubernamental protegiese las ciudades extremeñas en poder de los izquierdistas, que están siendo destruidas matemáticamente  por la aviación derechista, contestaba así: “nuestra aviación no tiene más que un medio  para acabar con la destrucción de ciudades civiles y el asesinato de pueblos indefensos: realizar lo mismo. Atacar sin piedad ciudades abiertas en poder de las derechas y someterlas diariamente al mismo suplicio. Este es el único medio que yo veo y habrá que apelar a él”.
            La guerra española es una guerra bárbara y salvaje. No hay nadie que no esté convencido de ello. Pero llegaría ya el colmo, si ambas partes comenzasen a enviar sus aviones sobre ciudades detrás del frente, ametrallando a medio mundo.
            Esto no se ha visto en parte alguna de la tierra. No deseamos para España la “gloria” de haber recurrido a ese salvajismo, por ambas partes y como método legítimo, por vez primera en el mundo.
            “Contra el terror el terror”. Este es el único lema, dice el señor García Prieto. Mas, ante tales extremos, ¿no sería justificada una acción internacional... si a los de afuera no les interesara perfectamente que los españoles se arruinen los unos a los otros?

250. ¿Cuántos extranjeros hay en ambos lados?
            Este tema lo hemos tenido sobre la mesa de trabajo durante meses. No suficientes para decir algo que se pareciese a la realidad. Desde el general Franco, quién decía en serio que no había un solo italiano en sus filas –tenemos sus declaraciones auténticas en este sentido- hasta los que le atribuían tres divisiones italianas organizadas, todo andaba por los extremos de la mentira más crasa. Porque hay mentiras y mentiras. Y la más abominables es la ingenua: a una mentira le está prohibida, por naturaleza, la ingenuidad, como esa afirmación del general derechista; como esas afirmaciones ultraabsurdas del izquierdismo.

            Se trata -al menos verbalmente- de que los extranjeros abandonen las filas de los combatientes. Sería esto algo que se parecería a independencia de España. Por lo mismo, es muy difícil que se logre. Por ambos lados están demasiadamente interesados muchos factores a que España no sea independiente. Pero, cuando menos, siempre es un asunto interesante en estos instantes, bajo varios aspectos.
            Las fuentes de información nuestras son absolutamente serias. Baste decir que proceden directamente de personas que, en ambos campos, están al secreto de muchas cosas, cuyos nombres sería improcedente descubrir. Son datos directamente llegados y se refieren a mediados del pasado Junio.
            Las tropas derechistas se componían de los siguientes contingentes:

a) Españoles
Falangistas                               26.000
Tropas forzadas                                   22.000
Carlistas                                  17.000
Guardia Civil                            12.000
Otras procedencias                     7.000
Total                84.000

b) Extranjeros