España 35 12
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¿Adónde va España? La SI 21/12/35 p.1-7
¿Adónde va España?  La SI 28/12/35 p.12

1. Nueva crisis en España. “¿Qué sucede en España? Para quienes miran la piel de las cosas, nada: una crisis más ¡Ha habido tantas desde el advenimiento de la República -exactamente como en los tiempos de la Monarquía- que el asunto tiene para ellos escasa importancia!
      Pero, en verdad puede decirse que esa crisis tiene un valor de síntoma inapreciable, y de una gravedad perfecta. Y una gravedad de un sentido bien distinto del que muchos le atribuyen.
      Es interesante hacer un viaje por las entrañas de la España política actual. Tiene aquel problema, además de su importancia nacional, innegable valor internacional, en cuanto representa fenómenos muy semejantes a los de otros pueblos, en cuanto al hecho de algo que se derrumba y a la amenaza de cosas que a veces son necesarias, pero que más hubiera valido haber evitado.
      Mostrar afuera las entrañas de esa política de ese estado político español, es algo objetivo –y, por lo mismo inatacable- cuanto menos se da vuelta sobre pareceres personales y más se atiene uno a la mostración de realidades.
      Estas realidades son objeto de apreciación. Esa apreciación obtiene el máximum de interés, cuando alguien aprecia la realidad contra su grupo político. Quiero decir que esa realidad es tan viva, que atraviesa la densa capa de apasionamientos que suele rodear todos los problemas que afectan a partidos. De ahí que nos permitamos iniciar estos modestos estudios con la opinión de tres personalidades, que van a abrinos gallardamente las puertas de la cuestión.

2. El P. Gafo(1) dice así. “Navarra es la región más interesadamente católica de España
Es la única que elige a todos sus diputados, sin excepción, católicos, y católicos de ultranza         -integristas, tradicionalistas- no convenciéndoles a los navarros la religiosidad, atiborrada de herejías económicas, de las fuerzas conservadoras.
Uno de los 7 diputados navarros es un sacerdote agustino, muy conocido en España por los libros que ha escrito y los numerosos sindicatos que ha organizado: el P. Gafo.
El ilustre agustino ha hablado el 18 del mes pasado. Y ha dicho lo siguiente, que comenzará ponernos en contacto con el verdadero problema de la España actual:
“Mientras los monárquicos, pocos o muchos, unidos o desunidos, no renuncien a todo propósito de golpe de fuerza para el triunfo de sus ideales, no hay razón suficiente para negar a otros sus propósitos revolucionarios. Todo el problema agudo, inquietante y temeroso de estos momentos está en cómo debemos comportarnos con la segunda revolución, que amenaza y tengo por segura si unos y otros sectores políticos extremistas no cambian urgentemente de actitud. La revolución de ahora (obsérvese la importancia de esta afirmación), de carácter francamente comunista o socialista, no se la detiene con “la fuerza bruta” sólo; sería además algo inhumano, porque en su fondo, en su esencial motivación, más que “masonería” y “judaísmo” y otros “caprichos ideológicos”, como quieren muchos derechistas, de intereses, hay “hambre real”, hambre y sed de justicia social, quebrantada y no satisfecha. Y podría satisfacerse sin daño para la economía nacional, mediante el acceso de todos los proletarios a la propiedad suficiente en la agricultura, en la industria, en el comercio y en todos los servicios, ya por la parcelación de las grandes fincas, ya por la participación en los beneficios y establecimiento a rajatabla de todos los seguros sociales”.
Difícilmente podría hablarse a las derechas –que se llaman católicas y van a Misa- palabras más duras. Más duras y más verdaderas. Fijémonos, no más, en tres de las múltiples afirmaciones del p. Gafo:
1ª es cosa absurda atribuir el movimiento popular comunista y socialista a masones, judíos y demás tonterías de que hablan constantemente los políticos que se llaman católicos y los periódicos piadosos de España. Hambre y sed. Hambre de pan y sed de justicia.
2ª la revolución que viene –indefectiblemente- no se la sujetará por la fuerza bruta, porque esta fuerza, además de estar del lado de los revolucionarios, no tiene capacidad de desarraigar revoluciones que responden a dictados de la justicia, y