España 36 02 01
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Las dos grandes agrupaciones electorales españolasLa SI 01/02/36 p.4

            El 16 del próximo mes van a tener lugar las terceras elecciones legislativas de la República española. Y todo parece preanunciar que irán a los comicios -apartes grupitos sin importancia- dos grandes agrupaciones, de proporciones gigantescas, que llaman allá, con vocablo impropio, Izquierdas y Derechas.

            En las primeras elecciones de la República lucharon unidas las Izquierdas y anárquicamente las Derechas. En las segundas elecciones iban unidas las Derechas y disgregadas las Izquierdas. En esas terceras elecciones parece que ambas manos marcharán formando dos conglomerados de volumen extraordinario.

            a) La ley electoral, desde el momento, así lo exige. Explicábamos recién en estas columnas(1) como el sistema mayoritario, vigente en España; Francia y Gran Bretaña, no es termómetro democrático que marque como políticamente vibra un país. Esto queda reservado al régimen proporcional.
            Pero, cuando la ley no consulta los dictados de la justicia democrática, viene la realidad a suplir esa deficiencia. Con el sistema proporcional, los 40 y tantos partidos españoles se quedarían sin representación, llevándose el parlamento entero dos minorías exiguas. Vienen, entonces, los conglomerados electorales, las alianzas comiciales, uniéndose varios partidos y repartiéndose previamente las bancas según proporción de sus respectivos contingentes. Y, en la práctica, y aunque imperfectamente, tenemos entonces un cierto sistema proporcional, embutido dentro del sistema legal mayoritario.
            (Es interesante este proceder. Discuten terriblemente mayoritarios y proporcionalistas sobre las ventajas de los respectivos sistemas. Y, al llegar a la realidad práctica, los mayoritarios renuncian a su propio ideal –ideal, por lo mismo, de camuflaje y mentirijillas- transformándolo prácticamente en sistema proporcionalista).
            Comenzaron en esa proporcionalidad las discusiones en la zona de las Derechas. Son tantos los grupos y grupitos que los forman, que las ansias exageradas de todos llevaban a términos absurdos. Un corresponsal calcula que, sumados los candidatos que exigían los monárquicos alfonsinos, los monárquicos carlistas y los fascistas, daban una cifra que dejaba sin diputados a Acción Popular, cuyas fuerzas electorales son superiores al triple de aquellos tres partidos juntos.
             Si el sistema proporcional imperase, esas avideces serían imposibles. No podría cada grupo “suponer” los electores que tiene y, según ellos, obtendría el merecido número de diputados.
            Notemos, a favor de las Izquierdas, esta circunstancia. No se ha visto hasta aquí que peleasen sus componentes por candidatos más o menos. Este espectáculo, tan poco simpático, ha sido lo que en las Derechas ha retardado día a día su pacto de federación electoral. El programa estaba en término secundario. La repartición de puestos, sobre la mesa como tema dominante.
            Parece que, al fin, se han entendido y que irán todos a una a las urnas, con quién sabe qué programa común.
            b) Y he aquí una dificultad tan extraordinaria, que lleva después la infecundidad a las federaciones triunfantes, convirtiéndose de mayoría en minoría.
            En las derechas, figuran como uno de los partidos los radicales del desacreditado y aprovechado Alejandro Lerroux.
            Cuando, en las pasadas elecciones, esos radicales anduvieron del brazo de los cedistas y de los conservadores del agrarismo, augurábamos para la coalición el resultado más estéril en cuanto a gobernación. Y está aquí el mayor error –el peor procedimiento- de Gil Robles, quien sabe perfectamente una cosa y predica a boca llena  otra cosa. No podía, por lo mismo, haber un programa común. No habiéndolo, no podía existir una situación de gobierno a base de ambos grupos antagónicos.
De existir, había de ser una situación para ir tirando sin realizar programa alguno. Y esto fue lo que sucedía. La ignominiosa esterilidad del gobierno de las derechas durante dos años y medio se debía a esa incompatibilidad entre ambos grupos componentes de la coalición.