01 Prólogo
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01 Prólogo
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Prólogo

            Juan Bardina Castará, autor de las páginas seleccionadas en este pequeño volumen, nació en Cataluña, en 1877, en el seno de una modesta familia. Concluidos sus estudios -arduos bajo el aspecto económico, brillantes por sus calificaciones- destacó en el campo de la política, del periodismo y, sobre todo, de la educación. En este último, realizó en corto tiempo una obra de gran envergadura, que, a pesar de su valía, no lo eximió de contrariedades, que lo llevaron a desistir en el empeño catalán y a buscar un nuevo y más propicio escenario –algún país de América hispana; Colombia apareció en sus sueños- para reemprenderla. La ocasión de la venida se la brindó un requerimiento docente boliviano, que Bardina acogió, postulando al llamado y concurso exitosamente. Ello lo determinó a dejar atrás Barcelona y abrirse camino en La Paz, adonde llegó en Mayo de 1917. Los restantes meses del año, sin embargo, no le fueron propensos en el cargo asumido. Obligado a buscar otra oferta de trabajo y nuevos horizontes -tal vez en la soñada Colombia donde tenía connacionales amigos-, el azar lo condujo a cruzarse en Arica con un chileno que, cautivado por su personalidad, lo invitó a trasladarse a nuestro país.
            Bardina vivió primeramente en Santiago, quizá haciendo clases en un colegio, colaborando prolíficamente -esto es seguro- con artículos en diversas revistas y periódicos. En Barcelona se había casado, teniendo una hija, más enviudó al cabo de dos años. En nuestra capital conoció a quién sería su segunda esposa, Raquel Venegas, con quien constituyó una familia integrada por un hijo varón, Juan, y tres mujeres: Rebeca, Raquel y Marta, nacidos en Valparaíso. Efectivamente, al cabo de cuatro años de residencia en Santiago fue invitado a venirse a trabajar a este puerto (fines de 1921), al periódico “La Unión”, donde se dio a conocer sobre todo por las crónicas semanales publicadas sobre su firma y bajo el título “La Semana Internacional”, que eran leídas con gran interés por los lectores del diario. A esta faena le dedicó diez años de su vida (1922-1932). El resto de ella la prosiguió, pero de manera independiente, en sociedad con un coterráneo suyo (Eleuterio Antolí Llabré) radicado también en Valparaíso, hasta que le sobrevino la enfermedad (fines de 1948) causante de su muerte (Julio de 1950). A más de periodista, Bardina, desde 1928 en adelante, fue connotado profesor, de la Escuela de Derecho de la Universidad de Chile, sede Valparaíso, a cargo del Curso de Derecho del Trabajo.
            Mi interés por indagar en el pensamiento de Juan Bardina tuvo origen en su preocupación por la educación, zona de la cultura a la que le dedicó tiempo, esfuerzo, trabajo, reflexión ininterrumpida durante casi toda su vida. Ese interés me condujo a conocer su pensamiento educacional, que he plasmado en diversos escritos. La fuente principal de mis investigaciones sobre Juan Bardina en cuanto educador ha sido “La Semana Internacional”, utilísima bajo dos aspectos. De una parte, dicho semanario fue receptáculo de numerosos artículos sobre educación salidos de su propia mano, a pesar de que el fundamental objeto de interés del periódico era el tema internacional desde el ángulo político, social y económico principalmente, sin cerrarse a las restantes manifestaciones de la cultura. Educador nato, Bardina le dio espacio en sus crónicas al asunto educativo, cada vez que la ocasión lo urgió. Dichos artículos sobre educación fueron motivo de pesquisa de mi parte, culminando su recolección en un volumen titulado “Juan Bardina Castará. Su pensamiento educacional  en La Semana Internacional”, editado por el Instituto de Educación UCV, en 1997, que aúna un porcentaje alto (cercano al 90%) de los mismos. De otra parte, todo el semanario a mi juicio tiene interés pedagógico en virtud a que la personalidad del autor –el ser educador era un rasgo constitutivo de la misma- impregnaba no sólo sus ininterrumpidas crónicas semanales, sino la revista entera, como latamente lo puse en evidencia (o intenté ponerlo) en un capítulo inicial del volumen recién aludido. Ello me ha conducido a ahondar en la faceta pedagógica y educativa de Bardina recurriendo no sólo a sus escritos educacionales, sino también a los políticos, sociales y económicos de la revista, en cuanto la reflexión y estudio de estos tópicos puede iluminar la incidencia que tienen en la educación, en cada uno de esos aspectos.