España 34 04
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El 14 de Abril se cumple el lll Aniversario de la República Española
La SI 16/04/34 p.6-7

(Bajo este título, JBC se refirió a 3 temas; excluiremos el más largo, de índole técnico, intitulado “El maravilloso autogiro del inventor La Cierva”, refiriéndonos a los dos de orden político: “El Contenido de la República” y “La Constitución de la República”

Ref: concerniente a “El Contenido de la República”, JBC dejó constancia de que el 14 de Abril de 1931 fue proclamada en España la República; que para unos España siguió siendo monárquica como antes, para otros republicana entera; que no siendo fácil asentir a una u otra opinión, él sostuvo entonces: “En España los ciudadanos no han ido a la república ni son republicanos. Se han ido de la monarquía, por ver que ésta no solucionaba problema fundamental alguno. De este modo, no habrían traído la República votos republicanos, sino votos desengañados, que quieren probar otro medio otra posición (sic), por si ahí encuentran la salud”; que este modo de ver las cosas coincidía con opiniones de eminentes pensadores, mencionando a José Ortega y Gasset y Gil Robles; que pasados tres años pareciera que “una buena parte del cuerpo electoral anda poco optimista: los votos de derecha, de hostilidad republicana, han aumentado grandemente... Fruto de esos dos hechos han sido las segundas Cortes, con el gobierno de don Alejandro Lerroux, que respondería, más o menos, a ese estado de opinión”; que a ello ha conducido “no haber tocado los primeros gobiernos republicanos problemas graves que exigían solución y exacerbaron otro. Crearon el problema religioso, que no existía ya en España, y exacerbaron la terrible llaga del burocratismo partidista, que anquilosa los órganos interiores del cuerpo nacional”; que el problema religioso abarcaba otros dos: el del clero rural y el de la libertad de enseñanza; que el burocrático, lejos de resolverlo, lo agravaron; que “sería cerrar los ojos no constatar otros problemas bien tratados por la República, como ser la modernización del ejército, la solución de la cuestión Catalana, un empuje enorme a la instrucción primaria y secundaria. Y no se hable de las ventajas indirectas, como un renacimiento religioso de verdad, que no podría tener otro principio que en la persecución. Durante la monarquía la Iglesia perdió las masas obreras, precisamente por vivir como hiedra pegada a una forma de gobierno determinada y faltarle los vientos malos arraigadores de la fortaleza”; que en España se dibujan tres grandes núcleos: las fuerzas económicas patronales (muy nutrido), el pueblo trabajador tras un “frente unido” y en medio “un núcleo fortísimo de hombres de estudio –profesores, minoría patronal y obrera, etc.-”. “Delataría esa trifurcación de las fuerzas políticas hispanas un avance magnífico para que la República, de todos y para todos, tuviera un contenido de nueva Economía, de justicia social, de menos(sic) (nuevos) ideales, que en vano buscó España, durante cien años, por el camino de los partidos monárquicos, causa de la caída del Rey”. (esta crónica y otras anteriores nos han llevado a pensar que JBC, monárquico en España, devino republicano en Chile, acorde a su voluntad de atenerse a los hechos reales y de subordinarse a la realidad más que a las ilusiones (ver testimonio de  ello en esta misma crónica col.1ª párrafo 3º)

Ref: concerniente a “La Constitución de la República” JBC escribió: “La República promulgó su Constitución, que venía a substituir a la que en 1876 habían confeccionado los partidos de la Monarquía.
            Era natural ese cambio en la Ley Fundamental. La Constitución de 1876 –muy semejante a la de los demás países europeos y americanos- era atrasada y errónea. Era, además, dictatorialista y antidemocrática, porque privaba del voto a más de la mitad de los cuidadanos: las mujeres. La inmensa mayoría de países han cambiado su Ley Fundamental después de la gran guerra.
            La Constitución Republicana adoleció de defectos graves. Era natural, también. Respondía al hervor de los primeros meses de la implantación de un nuevo régimen. Había de extremar las cosas, especialmente bajo aquellos aspectos que constituyen los problemas del día más candentes: la cuestión social y el problema religioso. Defectos que no pueden corregirse más que con el tiempo, cuando se vayan asentando las pasiones, la prudencia retorne y se vean las cosas tales como son, sin prejuicios de ninguna especie.