España 38 04 02 y 09
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España 38 04 02 y 09
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España  en llamas (81) La SI 02/04/38 p. 5-6
España  en llamas (82) La SI 09/04/38 p. 4-6

423. Franco confisca las utilidades excesivas
            Uno, al leer esta noticia, piensa inmediatamente dos cosas:
            1º Que habría que esperar mucho del triunfo de Franco. Si esas directivas permaneciesen.
            2º ¿Qué dirían los antiizquierdistas, si el Gobierno de Azaña hubiese realizado esto antes de la revolución, o lo realizase ahora en la España republicana? Lo llamarían, cuando menos, comunista. Notemos, otra vez, lo que hemos venido afirmando antes: que si las Izquierdas españolas cayeron, fue porque jamás tomaron medidas radicales de este jaez. Franco lo entiende mejor, por lo visto.

424. Gran Bretaña pro Franco
            Cuando un historiador imparcial emboque los acontecimientos de la guerra social española, no podrá menos que constatar la santa inocencia, por no decir la torpe ingenuidad, con que el Gobierno de Azaña y sus compañeros del Socialismo y del Comunismo se han tragado el anzuelo de la imparcialidad de las llamadas grandes Democracias ante el conflicto español.
            Es sabido, y nadie lo pone en duda, que Alemania e Italia están por Franco y las derechas individualistas. No lo niegan aquellos Gobiernos, y el de Italia, con sinceridad encomiable, no deja de aceptar repetidas veces la versión de que miles de italianos luchan en las filas derechistas españolas, lo cual quiere decir, en un país en que nadie puede salir sin permiso expreso, ayuda del Gobierno. Mussolini, en solemnes ocasiones, ha hecho de ellos mención. Y nadie podrá tacharlo de hipócrita desde este punto de vista.
            Respecto a las dos potencias opuestas –corticalmente opuestas, Gran Bretaña y Francia- las Derechas sostienen que son netamente izquierdistas, mientras que las Izquierdas las creen indiferentes y no-intervencionistas. Ahora bien: desde los primeros días hemos venido sosteniendo que Francia y Gran Bretaña han seguido siempre una política esencialmente favorable a Franco, siempre con aquellas mismas precauciones palabreras que las hacían simular  oponerse a la conquista de Etiopía, después que tratado y firmado un Convenio de Manos Libres en favor de Italia.
            La caída de Eden ha obedecido (comedia convenida, en la cual el mismo Eden ha tenido su papel) a varios motivos. Es indudable que uno de los principales ha sido el que Gran Bretaña estaba ya en la necesidad de mostrar públicamente lo que desde el primer día de la guerra ha venido practicando: su apoyo múltiple a la causa de las Derechas españolas, por lo demás muy lógico tratándose de un Gobierno esencialmente, cordialmente, conservador.
            Ahora va a descorrerse el telón, y a levantarse francamente (nunca el vocablo ha sido más propio) la careta. Han comenzado ya, por medio de unas declaraciones que la U.P. concreta como se ve en el siguiente cablegrama, que queremos reproducir íntegro, para que se comprenda su substancia:
            1º Que no habrá nuevos compromisos británicos respecto de Checoslovaquia o cualquier otra región de la Europa Central;
            2º Adhesión a los compromisos existentes y ayuda inmediata a Francia, para repeler una agresión extranjera;
            3º Estricta adhesión al acuerdo de no-intervención;
            4º Reiteración general de adhesión a los principios de la SDN;
            5º Esperanzas en la firma a corto plazo de un acuerdo angloitaliano.
            Se entiende que el Gabinete inició también el examen de la intensificación del programa de armamentos.
            El redactor diplomático del “Daily Herald” expresa que lord Halifax dijo el martes al embajador Grandi que estaba complacido por el progreso de las conversaciones angloitalianas, pero que Chamberlain estaba consternadísimo:
            1º Por los ataques aéreos a Barcelona;
            2º Por las audacias de la prensa italiana;