España 38 07 23 y 30
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España 38 07 23 y 30
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Una nueva broma acerca del retiro de los extranjeros en España La SI  23/07/38 p. 1-2
España  en llamas (97) La SI 23/07/38 p. 3-4
España  en llamas (98) La SI 30/07/38 p. 4-5

            Con la hipocresía normal en estas cosas europeas, se ha dado un nuevo paso –sin avanzar nada- en la cuestión vital de los extranjeros que pelean en España. Hay uno no más que, bien o mal, ha contestado lealmente: “Ordenaré retirar todos los italianos cuando hayan ganado la guerra los nacionalistas”. Es el lenguaje brutalmente claro de Mussolini. Puede él ser alabado o criticado. Pero, entre la simulación reinante, no habrá quien no alabe la manera, es decir lo que se pretende hacer, sin disimularlo con doblez.
            a) El plan elaborado por la famosa Comisión de No Intervención –que ha sido una verdadera Comisión de Intervención- consta de los siguientes puntos esenciales:
1º Retiro de unos 20.000 extranjeros desde luego, y del total, y sea cual fuese su ocupación, en un término de unos seis meses;
2º Una vez empezada la evacuación, cerrar herméticamente todas las fronteras terrestres y marítimas, para estorbar recibir nuevos voluntarios extranjeros;
3º Reconocer beligerancia a ambos combatientes, con las consecuencias usuales en Derecho Internacional; y
4º Comisiones neutrales preparaban el censo de extranjeros y realizarían todo lo necesario para concluir este asunto a la brevedad posible.
Otros propósitos son menos importantes que estos cuatro, cada uno de los cuales merece un pequeño comentario.

            b) La medida primera falla en absoluto. No es justa ni ajustada a Derecho.
            Desde luego, no se ve por qué no puede un extranjero alistarse a pelear en un país extranjero. Durante la guerra mundial, tanto Francia como Gran Bretaña llamaban a los extranjeros y les ofrecían pingües sueldos. Así tuvieron alistados más de un millón. No se comprende por qué ahora han de oponerse a ello.
            Otra cosa sería si algún extranjero declarase que está allí contra su voluntad. En este caso se mostraría que hay unidades extranjeras mandadas  por algún Gobierno. Y éstas serían las que deberían ser evacuadas. Fuera de este caso, no se ve la necesidad de la medida propuesta.
            La segunda medida delata la mala fe de la diplomacia europea. Si se acuerda la evacuación de todo extranjero, y están conformes en ello las dos partes interesadas, y además los Gobiernos amigos de cada parte ¿a qué la vigilancia de las costas y fronteras? ¿Qué extranjero podrá actuar si no los admite ninguno de los dos bandos y además los respectivos gobiernos no les facilitan la salida?
             Estas Comisiones de vigilancia fronteriza prueban que se va a una determinación sin ganas de cumplirla y que cada una de las partes tiene a la otra como un bribón y un farsante. En este caso, no hay que hacer ni hablar de nada.
            La tercera medida tampoco está conforme a Derecho Internacional. Todas las reglas de éste declaran absolutamente lo contrario.

            c) Tal como se presenta la cosa, ofrece igualmente otros peligros. Por ejemplo:
1º ¿Se consideran españoles a los moros? El Tratado de Algeciras dice absolutamente lo contrario. Los habitantes del Riff no son españoles, sino súbditos del emperador de Marruecos, y el Riff no es español sino entregado al Protectorado de España por potencias que se lo pueden retirar si así lo acordasen. Los izquierdistas exigen se cumpla la ley internacional. Los derechistas quieren que los rifeños sean considerados españoles. La Comisión de No Intervención  ha dejado el asunto en el aire. Es el procedimiento avestrucesco, que no da resultado nunca. Escamotear problemas no es resolverlos.  Es todo lo contrario. Como éste, que es esencial, y varios otros de menor cuantía;
2º ¿Continuará Portugal exigiendo vigilantes puramente portugueses o amigos de Portugal? Sería absurdo aceptar tales exigencias, que no serían más que uno de los tantos disfraces como usa Oliveira Salazar en su especial manera de decir y aun legislar una cosa y realizar absolutamente otra.