España 39 05
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Franco celebra su victoria La SI 27/05/39 p. 4-5

                        En Madrid se ha celebrado el Día de la Victoria.
            Un día –érase una vez...- el rey de España, poderoso y estirado, nada menos que Carlos de Gante, tuvo que ponerse en pelea con lo mejor que había en Castilla. Los Comuneros. Era gente patriótica y democrática. No toleraban que los que rodeaban al rey, casi todos flamencos,  hiciesen de su capa un sayo, desconociendo las viejas libertades castellanas. Las ciudades tenían su fuero, su ley. Y esos advenedizos prescindían de todo, sin hacer caso de protestas. Carlos, rey y emperador, se picó por ello. No estaba acostumbrado a que se le dijese: “Nos que cada uno vale tanto como Vos y todos juntos más que Vos”.  Y apretó más las clavijas del despotismo. Y los Comuneros se alzaban.
            Guerra civil. Media Castilla contra media Castilla. Guerra feroz. Los Comuneros llevaron la peor parte. Sus ejércitos fueron, al fin, desbandados. Sus jefes -Acuña, Bravo, Maldonado- colgados de la horca. Con ello morían las libertades castellanas.
            Hecha la paz, los jefes vencedores querían celebrar su victoria y cantar el trágala a los vencidos. Estructuraron un programa de fiestas. Lo presentaron al Rey. El cual, sin leerlo, lo hacía pedazos y decía así:
            -Guárdense los míos de celebrar con festejos el fin de esa contienda. Hemos celebrados las victorias sobre el extranjero. No es de hombres de pro creer victoria el sometimiento del hermano...
            Y un caso semejante se explica del gran Zumalacárregui, el estrategia genial, que sembró ee victorias todo su comando hace ahora mismo cien años.

            b) Dejando aparte ese hecho, hay que poner atención a la labor que está emprendiendo el Gobierno de Franco, para atenerse a una crítica desapasionada. La teoría de los Filósofos sobre los Poderes es muy amplia. Se admite que quienes hayan podido tomar el Gobierno ilegítimamente, pueden legitimar su autoridad si el uso que de ella hacen corresponde a un ejercicio justo y progresivo. Lo que Suarez llamaba “legitimidad de ejercicio”, que soluciona numerosos problemas, al menos teóricamente.
            Recientemente el Gobierno de Franco tomaba varias medidas de las cuales queremos considerar cuatro, que tienen importancia indudable. Ellas –pudiendo agrupar a su alrededor otras de la misma índole- serían el metro para juzgar cómo se iría solidando un régimen o cómo se estaría removiendo la tierra bajo sus pies para un derrumbe futuro. Nos referimos al Fuero del Trabajo, al salario familiar, al plato único y al destierro de la lengua vasca, catalana y gallega de las escuelas y del ejercicio de los derechos públicos.
           
            c) Los Códigos tienen en España una palabra sabrosa: Fuero, empleada desde que, allá en los comienzos de la Edad Media el “Forum Judicum” era articulado y unos siglos después era al castellano viejo traducido: Fuero Juzgo.
            Los Fueros no son, como dan en decir algunas obras de Derecho, privilegios o concesiones, sino derechos objetivos, que el Poder no hace más que reconocer. Y con sabor de tradición, al nuevo Código del Trabajo español se le ha llamado Fuero del Trabajo.
            No ha llegado el texto hasta nosotros, pero tenemos una idea general de él, que dan algunas revistas del ramo. Por ellas sabemos que, en general hablando, es más acentuadamente social que la legislación obrera de la República. La base de toda Ley del Trabajo es la constitución y derechos de los Sindicatos, y nada dicen estas revistas sobre ello. Hay que reservarse, por lo mismo, el juicio correspondiente. Pero, en cuanto atañe a derecho tangible –dinero y ventajas- están acordes la revista en que el trabajador goza de mayores ventajas que en los días republicanos.
            Si es así, se realizaría un hecho que en estas columnas ha sido en varias ocasiones avanzado. Las derechas se alzaban contra los avances sociales, muy mitigados y leves, del régimen republicano.