España 46 01 a 06
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España 46 01 a 06
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Rusia triunfa en la Conferencia de Moscú La SI 12/01/46 p. 1-4
España ante la bobería internacional La SI 26/01/46 p. 5-6
Don Juan está en Lisboa La SI 16/02/46 p. 4-5
Cerrada la frontera francesa La SI 09/03/46 p. 4-5
Contra Franco La SI 04/05/46 p. 3
España entre dos fuegos. España: zona británica o zona soviética La SI 25/05/46 p. 3-4
Los republicanos de España recuerdan que Franco mató a 200 sacerdotes La SI 08/06/46 p. 3-4

Rusia triunfa en la Conferencia de Moscú
La SI 12/01/46 p. 1-4

(...)
 d) Dentro de esa Conferencia de Moscú se ha agitado el problema español por manera intensa. Todavía menos efectivo acuerdo alguno. Rusia no acepta a Franco, pero tampoco un nuevo rey. Y tampoco a los republicanos, cuyo gobierno está esperando y cobrando en México. Prefiere al Dr. Negrín, filocomunista. Gran Bretaña no quiere a Franco ni a los republicanos ni al comunista Negrín. Los laboristas británicos quieren un rey –su candidato- en el trono español. Y Estados Unidos, en el aire, como el alma de Garifay, no sabe todavía a qué atenerse. Los cuatro candidatos a la gobernación (Franco, Giralt, Negrín, don Juan), son igualmente enemigos de Estados Unidos, es decir, del naciente imperialismo norteamericano. Y no sabrían los sabios de la cancillería norteamericana hacia qué lado ladearse, buscando en vano su quinto candidato para España.
 Se han resucitado los días de Carlos ll, aquel rey imbécil que moría sin hijos, aunque con pésimas obras durante su infausto reinado. España quedaba en las sumidades de la impotencia, sin pulso para reaccionar contra los dos imperialismos extraños enemigos que querían dominar en la península. Austria y Luis XVl midieron sus argucias, sus sandeces,  sus diplomacias y sus armas para ganar el pleito español. Ganaba, al fin, después de catorce años de guerra internacional, Francia. Era impuesto el primer Borbón como rey español, importado de la mugre de Versalles. Y España era víctima, desde entonces, del extranjero, que tenía en Madrid a su Lugarteniente, con el título honorífico, completamente vano, de rey.
 Estamos ahora en las mismas circunstancias respecto a las peleas extranjeras para imperializar en España. Entonces, agotado el país por catorce años de guerra civil, Cataluña contra Castilla, quedaba sin fuerzas. Ahora, después de la Guerra Social de los Mil Días, agotada igualmente, espera resignada en qué pararán las discordias internacionales para apoderarse de España. Quiere ello decir que, sea cual sea el triunfador, el triunfo le vendrá de afuera, y será un gobierno impuesto por el extranjero, por lo mismo antiespañol.
 Se quejan no pocos de que Franco fue impuesto en el poder por italianos, alemanes y 80.000 moros africanos. Siempre hemos criticado esa interferencia extranjera, lo mismo durante la guerra civil que ahora. Pero los que de esto se quejan, son los que buscaban que Rusia se impusiese para triunfar ellos, los que ahora acuden al extranjero  para que se impongan –los extranjeros- en España, y les pongan a ellos en la mesa  bien servida la República.
 Franco ha realizado mil cosas, tomado mil actitudes, para congraciarse con los aliados. Después de peripecias mil, debe haber sido obligado a cosas imposibles, cuando acaba de hacer declaraciones formales, de una audacia extraordinaria, sólo comparable a la audacia argentina. “España -acaba de decir- no se rendirá a ser juguete del extranjero, ni se rendirá. Si es necesario, se erguirá sola en el mundo, no contando con nadie”.
 No somos franquistas y ha sido nuestra revista la que, durante una década ha puesto en relieve las equivocaciones de Franco, algunas fundamentales, aunque loando lo bueno, que es mucho, lo que ha realizado. No somos franquistas, ni aceptamos alguno que rebaje una crítica imparcial. Pero, ante esa actitud de defensa de la soberanía contra indebidas inmiscuencias extrañas, hay que apuntar un buen adjetivo para mostrar un hombre y un país que se yerguen con dignidad cuando las exigencias extrañas llegan al límite de la claudicación patriótica.

España ante la bobería internacional
La SI 26/01/46 p. 5-6

 El problema de España continúa –continuará mucho tiempo- sobre el tapete, cada día con nuevos puntos de vista. Ultimamente ha sido removido a causa de tres nuevas noticias, que deben ser comentadas brevemente.