Hispanoamericanismo 38 01 y 10
Índice del Artículo
Hispanoamericanismo 38 01 y 10
Página 2
Página 3

1937-1938  La SI 01/01/38 p. 1
A propósito de Hitler, los Sudetes... y los espectadores. La base “Sine que Non” para la Paz de Europa La SI 01/10/38 p. 3-8 (1)

... En América ha transcurrido el año relativamente pasivo, en lo malo y en lo bueno. Desde luego, impresiona el hecho político de que entre 20 países, apenas haya cuatro o cinco democráticos, todos los demás regidos por dictaduras personales o de grupo, que suelen ser las peores.
            En Colombia y Chile reina una relativa y bastante amplia democracia. No sabemos que en otro país americano de origen latino suceda otro tanto.
            En varios de estos pueblos el ejército se ha plantado en medio de la corrupción partidarista, y o se ha apoderado del Gobierno, o respalda a los civiles que lo tienen dictatorialmente. Son impresionantes en este año, pasado, desde este punto de vista, los casos de Argentina y Brasil.
            Argentina ha celebrado este año elecciones presidenciales y legislativas. Han respondido a la misma tónica, al mismo sistema de cuanto, desde el punto de vista electoral, se realiza en esa República desde la caída de Irigoyen y subida de los viejos partidos, desacreditados y sin votos, sobre las espaldas del ejército: de un ejército entregado a las viejas corruptelas y metidos sus generales en política de campanario hasta los codos. Fraudes electorales doquiera. Forzamientos preelectorales sin límite moral o legal. Triquiñuelas de viejo cacique, para torcer la voluntad popular. De este modo, la mayoría del país, formada por los radicales y los socialistas, aparecen desde hace un lustro, como minoría, y los hombres corrompidos de los viejos grupos –sin elemento popular- aparecen como ungidos por el pueblo. Una tiranía más lamentable que la personal ejercida en otros países por caudillos sobresalientes, porque en Argentina, no habiendo persona responsable, se diluyen todos los excesos en la grasienta irresponsabilidad de un grupo sin nombre que no da la cara. Cuando se prepara un nuevo golpe dictatorial irresponsable, el Presidente o el ministro de Realaciones pronuncian en algún acto público un rimbombante discurso sobre la excelsitud de la Democracia...
            En Brasil ha sabido operar más virilmente. Una minoría acapara en aquel país también la función pública, contra la voluntad de la mayoría. Una minoría acapara en aquel país también la función pública, contra la voluntad de la mayoría. Esa minoría ha sabido, incluso, desarticular las fuerzas armadas, licenciar a los mejores oficiales, crear generales improvisados, para que el ejército sostenga esa dictadura. Pero, al fin, Getulio Vargas ha tenido la hombría de botar la careta, enredar una especie de Constitución que no pone en vigor, y, bajo esa Constitución, muerta antes de nacer, proclamar su dictadura personal.
            Que no es personal. Nada semejante a Mussolini o a Hitler, sobre los cuales nadie, ni aún el más obcecado, dejará de formular juicios reconocedores de una inteligencia macho y de una voluntad de extremo dinamismo. En el Brasil es un grupo –el mismo grupo, es decir, de la misma significación- que en Argentina, pero que aquí ha hallado la simpática careta de un Presidente que él mismo se hace la ilusión de ser dictador personal...
            ... Para Chile ha sido este un buen año. Y, una vez más, la égida de Arturo Alessandri esencialmente moderadora, ha hecho su efecto.
            Es natural que en la lucha partidarista cada grupo saque partido y ventaja de todos los detalles y magnifique las cosas a su sabor grupal. Por esto precisamente se sabe que la política es arte de arreglar las cosas al gusto particular de cada uno.
            Pero, dejándonos los críticos de detalles, a pesar de ser ellos, a veces, bien lamentables, habrá que concluir que ha habido elecciones donde los grupos de extrema izquierda han sacado evidentemente buen golpe de representantes; que el nacismo ha avanzado bajo aquella presión usual en todos los países en uno u otro sentido, sin la cual, por mucho que pese a algunos de sus partidarios, no habría reacción ni crecimiento en un grupo esencialmente dinámico; que, en vísperas de elecciones Presidenciales, el general Ibáñez, cuya etapa presidencial dejó tantos recuerdos gratos a muchos, pudo entrar en el país serenamente, bajo la bandera exenta de exclusivismos de Alesandri.