Hispanoamericanismo 41 08
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Hispanoamericanismo 41 08
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Esfuerzo hacia la autarquía en América y Gran Bretaña La SI 09/08/41 p. 7-8
Hermandad entre Portugal y Brasil La SI 09/08/41 p. 8-9
No aceptan la competencia. Procedimientos raros La SI 30/08/41 p. 7
Bibliografía Sociedad panameña de Derecho Internacional Anuario. Panamá La SI 06/09/41 p. 14

Esfuerzo hacia la autarquía en América y Gran Bretaña
La SI 09/08/41 p. 7-8
(esta crónica está completa en la Categoría Guerra 1939-1945)

 a) Esta guerra realizará, entre otros bienes básicos, un paso de gigante hacia una lógica autarquía en el aprovisionamiento del mundo.
 Era necesario. El sistema por el cual un pueblo iba en busca de lo que tenía al lado (o podía tenerlo) a miles de kilómetros lejos, creando un artificialismo comercial absurdo, daba mucho que decir obre la capacidad pensante y organizante de ese siglo XlX presuntuoso. Estados Unidos puede proveerse de todo el caucho que desea en las Antillas y Centro América, si sabe organizarse medianamente. No. Había de ir por él a diez mil kilómetros y donde los otros lo necesitaban: a las Indias Holandesas, donde el Japón tenía sus derechos vecinales. Y así de todo.
 Cuando se examina ese manicomio suelto que era ir a las Antípodas en busca de algo que se tenía pared en medio de la casa, se comprende que todo aquel engranaje económico se haya venido al suelo. Se comprende, además, que, cuando tantas otras cosas útiles hay a hacer, millones de personas estuviesen trabajando superfluamente en esas idas y venidas de casa de orates. Estoy seguro de que, si se examina todo el movimiento naval europeo en un año determinado por parte de alguien que entienda de posibilidades de aprovisionamiento en zonas vecinas, se llegaría a la conclusión de que dos terceras partes de aquellas naves eran absolutamente innecesarias.
 En estos días se ha dado un detalle que pone en cuarentena esa decantada sabiduría organizadora del período que está agonizando. Turquía tiene enormes petroleras en toda su vecindad: Bakú, Mosul, Haifa, Trípoli. Pues bien: en un reciente conato de pacto comercial entre ese país y Estados Unidos se ofrecía por parte de éstos llevar a Turquía petróleo de América...

 b) Esta guerra actual está produciendo, entre otros efectos saludables en medio de sus tragedias, el de aguijonear a todos los pueblos hacia aquella parte de autarquía que responde a necesidades lógicas y a posibilidades a mano. Podríamos mostrar innumerables casos en todo el mundo. Nos limitaremos al Japón, a la América hispana y a Gran Bretaña (p. 7 col. 2-4).
 (Se refiere primero al Japón) (p. 7 col. 4-5)
 
 c) América tira hacia esa autarquía, a la sombra de esta guerra. La guerra mundial fue algo interesante para Gran Bretaña. Ella, como ahora, prohibía el comercio entre el continente y Europa. Automáticamente se iniciaba la organización industrial de estos pueblos, especialmente en los ramos de hilados, zapatería y productos de factura sencilla. Ello representaba para Gran Bretaña más de 70.000 obreros sin trabajo solo en Manchester, Bradford y Edinburgo. Y nuestros países ganaron su independencia en esos ramos.
 La guerra actual ha dado a la idea nueva un empujón. En todos los países americanos se realizan mil esfuerzos para servirse mutuamente, para llenarse mutuamente sus vacíos, para bastarse así mismos, transformando esa absurda organización económica que los ponía de rodillas ante los dos países de las grandes escuadras democráticamente omnipotentes.
 Para los que no saben mirar al fondo, hay aquí una gran voluntad –un gran temor- ante Estados Unidos. Es la imposición de aquel imperialismo forzado. Consecuencia de carecer estos pueblos de autarquía. Más, si se mira bien al fondo, se verá que no hay ignorancia en ello, sino una circunstancial necesidad de amoldarse, pero que, al mismo tiempo, hay ansias de organizar una economía totalitariamente ibero-americana. Semanas atrás, un estadista chileno, el Ministro Schnake, pronunciaba un discurso, que hemos de analizar pronto en estas columnas, porque ibra en él con fuerza todo el momento americano. Y, en su fondo, mientras los que leen las letras, rozando la cáscara,  ven esas palabras una sujeción  casi antiracial, los que saben leer entre líneas y ponderan adecuadamente esas palabras ven como lo que parece definitivo no es más que una dura necesidad circunstancial,
mientras lo que vibra en el fondo es precisamente una honda hermandad económico-racial que, además de mutuamente subvenirse todos a todos, ponga una base firme –para siempre jamás- a la independencia de estos pueblos.