Hispanoamericanismo 48 08
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Hispanoamericanismo 48 08
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Estados desunidos ibero-americanos. Alianza árabe ibero-americana La SI 07/08/48 p. 5
En América no debe haber colonias La SI 14/08/48 p. 1-3
Estados desunidos ibero-americanos. Alianza árabe ibero-americana La SI 14/08/48 p. 5
Estados desunidos ibero-americanos. Alianza árabe ibero-americana La SI 21/08/48 p. 6
Estados desunidos ibero-americanos. Estrechamiento americano La SI 21/08/48 p. 6

                                                                                  lV
            Pero España no es Iberoamérica. Cierto que se trata de una misma raza, y que hablamos de madres e hijas históricamente, y actualmente de hermanas. Pero aún así, no viene a ser exactamente lo mismo. Se trata de la conveniencia de una alianza entre España y los países árabes. ¿Se tratará, también, de la conveniencia de una alianza entre los árabes y los países que hablan en América una lengua ibérica?
            No estamos ya en el corazón del siglo pasado, cuando, fresco el hecho de la independencia americana, se habían entibiado las relaciones entre España y estos países americanos. El pueblo de estas latitudes –español de origen, sobre todo- encerraba entre las cenizas su amor a la estirpe. Por esto fue que, al pasar de los años, los odios, o la aversión de la independencia desapareciese, y el viento de la conveniencia y la voz de la sangre, aventasen el fuego interior. Y renaciese la vieja estirpe y el amor que entre ella había de existir, como hecho de naturaleza.
            Hacia donde va España han de ir, oyendo la voz de la estirpe, los pueblos americanos. Han pasado en España muchas cosas, últimamente, para que los países de América se repiensen. Lucha de opiniones todo el siglo XlX, la centuria se deshizo entre cuatro guerras civiles, la mayor de la cuales duró siete años. Fue necesario que los enemigos históricos de España enviasen tropas (Inglaterra y Francia) para que la contienda al fin, se decidiera a favor de uno de los grupos, sin que los españoles decidieran el final de la lucha. A pesar de esto, (de que la lucha española la decidieran los extranjeros, los no españoles) España, siendo nación intervenida y colonial, logró desasirse de este lazo, y, ya entrado el siglo presente, lograse su independencia. La NU (sociedad no internacional, sino a las órdenes de los países imperialistas) ha ensayado de intervenir de nuevo, no habiendo logrado su intento. Y, finalmente, uno de los bandos, ha perdido la ayuda extranjera para lograr sus fines mediatizadores.
            Hay, ahora, Franco. Y lo mejor que ha logrado este político, es que la mayor parte de españoles, probablemente antifranquistas, estén ahora por Franco, a pesar de no participar de sus ideas. Es decir, que no “van a Franco”, sino que “huyen de los republicanos”, lo cual denota cuál es el interés de los españoles.
            España, prácticamente, está otra vez en unidad. Las miras son distintas. Unos van a Franco. Otros huyen de los republicanos. En la práctica, es lo mismo.
            América ha de marchar en fila al lado de España prácticamente unificada.
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            Ibero-América ¿qué piensa del colonialismo en que quieren que vegete los intereses de las grandes potencias? ¿Qué sea un vendedor eterno de materias primas, alimenticias o industriales, y un eterno comprador, a cualquier precio, de géneros industriales?
            Todos, en lo íntimo, pensamos distintamente. Queremos ser un pueblo libre que se afirma principalmente en los pueblos de la misma raza, como hace Estados Unidos, como hacen los Dominios británicos, que han establecido entre sí un intercambio preferencial.
            Queremos ser. Pequeños, pero libres. Modestos, pero autónomos. Ha dicho Franck (Waldo) que es de esperar de España y de esta raza un resucitar moral, porque está en su savia el carácter moral, antipragmático del tiempo presente. Es un destino providencial éste, y vale la pena de ser estimada en lo que vale la colaboración en el problema.
            Es un alto destino ser la raíz de la solución única –moral- que hay preparada para redimir al mundo. La humanidad se está hundiendo enlodada en el cieno del materialismo más hondo y grosero. Hay un solo camino para sacarla de este fango. ¿No es una buena misión y un alto destino poder ser parte de esa redención mundial, y colaborar a este destino?
            No será cosa fútil esa de estar destinado a redimir al mundo. No es cosa de echar a la calle ese destino. Hay pueblos predestinados, y han de cumplir su rol con corazón abierto y frente alta, agradecidos al Destino para el cual han sido destinados. ¿Y qué sería si, en el cumplimiento de este fin, no es España la llamada, sino la Raza Ibérica, añadiendo a la influencia la de América?