Estados Unidos 33 05 29
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Dos discursos examinados por dentro. El Presidente Roosevelt y el Canciller Hitler aconsejan a los gobiernos sobre el caos mundial (fin) La SI  29/05/33 p. 1, 3-5

9. ¿A crisis mundial, remedio parcial?

            La medicina que Mr. Roosevelt quiere propinar a la Economía, en cuanto a un libre intercambio de mercaderías, adolece de otro defecto esencial, aparte los anteriormente notados es éste: que, para curar una enfermedad que afecta a todo organismo, pretende bastar que el mal se traslade de lugar dentro del mismo organismo.

            No somos nosotros, precisamente, los que estamos afirmando que la crisis es mundial, agarrando entre sus terribles tentáculos a todos los países. Nos hablan de ello continuamente; y, si bien el hombre, estudioso se inclina a pensar, ante hechos desconcertantes, que ese carácter mundial de la crisis es, cuando menos, discutible, ante esa suposición protestan los del otro lado, afirmando que el desbarajuste y sus terribles consecuencias son cosas que tocan a todos los países.

            Ahora bien ¿constituiría un remedio el dar trabajo a los desocupados de un país determinado, mientras en otro país quedasen automáticamente cesantes un número igual de hombres? Sería trasladar la llaga de miembro.

            Andemos por los rieles de los hechos. Traigamos aquí dos hechos concretos (goma, trigo), y algunas estadísticas generales.

            Los países gomeros se quejan, desde hace años –los lamentos comenzaron ya con anterioridad a la guerra mundial- de que no venden lo que antes se vendía; y, además,  de que el negocio anda día en día hacia abajo. ¿Podríamos, sin observación de hechos, hablar de un consumo de goma cada día más escaso? En manera alguna. Cada día se consume más caucho, estadísticas a la vista. La explicación es ésta: que, mientras antes surtían de goma a todo el mundo los gomales de la América interior, día a día se multiplicaban las regiones gomeras, para liberarse cada país de aquellos productores únicos.

             De una crónica londinense extraemos los siguientes datos, que el lector podría aplicar a cien otros productos que están en las mismas circunstancias?

            “La historia de la industria británica de la goma es muy romántica. Puede decirse que comenzó en el valle del Amazonas. Hacía siglos que los indígenas de éste recogían el líquido de los árboles del bosque, pero el suministro era escaso, de mala calidad y sucio.

            Un joven explorador que había pasado varios años en la floresta del Brasil, un londinense llamado Henry Wickham, vio enormes posibilidades en la goma, y después de obtener apoyo oficial emprendió una expedición. Con sus indios adictos atravesó la meseta de Tapajos, recogió y puso en serones semillas de diecisiete de las principales clases de árboles, y, después afortunadamente, consiguió embarcarlas en un buque que, a la sazón, buscaba cargamento para Liverpool.

            Las siete mil semillas fueron entregadas por sir Henry Wickham (porque después nombrado caballero) a los Reales Jardines Botánicos de Key, y a los quince días, brotaron. Las plantas fueron enviadas entonces a los Jardines Botánicos de los Trópicos Orientales de Ceilán y al año siguiente se llevaron árboles jóvenes a Singapore y a Pera. Más tarde se enviaron semillas a Malaya, y nació la industria de la goma. Pero eso aconteció en 1877 y, como ya hemos dicho, treinta años después, se recogieron solamente cuatro toneladas de goma de las plantaciones; pero los árboles iban desarrollándose y a los diez años, el producto de las plantaciones  había aumentado desde cuatro a once mil toneladas. Al mismo tiempo, por supuesto, se iba recogiendo una grande y creciente cantidad de caucho en los bosques tropicales de América y de Africa. El número de árboles de las plantaciones aumentaba en rápida proporción,  de modo que hay más de cinco millones en los territorios británicos solamente”.

            Es éste el proceso natural de tantos otros productos, que cada país ha procurado producir, con criterio sano o equivocado, pero siempre siendo un hecho innegable esa extensión de la producción.

            Sucede lo mismo con el trigo, sobre el cual, como se dijo el Lunes pasado, los cuatro pueblos gran productores están celebrando una Conferencia en Ginebra en estas mismas horas. Han