Estados Unidos 43 01 03
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Estados Unidos 43 01 03
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La norteamericanización de la moral La SI 09/01/43 p. 5, 8
El Mensaje del Presidente Roosevelt La SI 16 /01/43 p. 4-5
La ola inmoral avanza. Lodo La SI 20/03/43 p. 7
Mr Wallace es así La SI 27/03/43 p. 1-8


La norteamericanización de la moral
La SI 09/01/43 p. 5, 8


    Una de las obligaciones naturales de la crítica es llamar la atención sobre males ocultos que carcomen el organismo colectivo y sobre peligros que, siendo consecuencia de hechos innegables, amenazan la existencia de los grupos sociales.
    Uno de los peligros más amenazadores –uno de los hechos iniciales más a la vista- lo constituye para estas Américas, la norteamericanización colectiva desde el punto de vista moral.
    a) Desde que Estados Unidos se preocupa de los asuntos internacionales que interesan a Europa, y en especial a estas Américas, el Presidente de Estados Unidos ha insistido constantemente en hablar de Dios –el Dios de Lutero- , entrando incluso en el campo de una mística especial, muy propia del pietismo heterodoxo, dentro de la cual se explaya en coloquios con la divinidad. En uno de los “éxtasis” últimos componía el Presidente norteamericano una oración; y, días después, hablando con un obispo argentino, aseguraba que el pueblo norteamericano tendía, mediante esta guerra, a restaurar el Reino de Cristo sobre la tierra... Y el bobalicón se lo creía.
    Hay cerebros inclinados a dejarse arrastrar por esos deliquios religiosos. Y no faltan en América personajes, algunos de figuración, que nos presenten a ese pueblo norteamericano como modelo de religiosidad, al cual debemos imitar decididamente.
    Para los que saben mirar en lo hondo, no hay peligro alguno en esas aspiraciones a acercarnos al pueblo “modelo” de religiosidad y venturosa moral. Sabemos que, aparte algún inocente destinado a ser cazado, se trata de acaretamientos, disfrazándose, consciente o inconscientemente, con careta de religión los que –“trahit sua quemque voluptas”- ven en la religión un buen instrumento de captación de aquellos que creen en Dios, para asegurar, mediante una mayoría de simpatizantes, la continuación de un orden social, económico y moral absolutamente amoral e irreligioso.
    Llama la atención, desde luego, que esos gobernantes de una nación atea nos prediquen religión, mientras se están descristianizando sus propios conciudadanos. Es recientísimo el censo oficial religioso de Estados Unidos (1940). He ahí los resultados
A.- Creyentes
a) Protestantes
    Bautistas          7.811.663
    Metodistas        7.571.523
    Presbiterianos   1.709.927
    Episcopales      1.705.335
    Luteranos         1.286.612

    Total              20.085.060

b) Católicos              19.914.937
c) Otras religiones     4.122.002

    Total              44.121.999

B.- Ateos              88.438.001

    Estados Unidos es, por lo mismo, país ateo. El hecho es gravísimo. Pero lo es más la relación de este hecho con su Gobierno y con el mundo exterior.
    Ha llegado a ese ateísmo formidable y general bajo la batuta de piadosos gobernantes, que quieren regenerar al mundo y no saben educar a sus conciudadanos. Un gobierno que no realiza el menor esfuerzo para salir de esa situación atea, encarando alguna reforma. Un gobierno que critica a otros países y gobiernos