Estados Unidos 45 05 05
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El Presidente Roosevelt ha muerto La SI 05/05/45 p. 5-10

Conclusión
                                                                                  XXlll
            No así como así desarrollamos el hilo de nuestras hilaciones. Queremos notar cinco hechos, para que se vea que ese hilo no se desarrolla por los cielos de la fantasía, sino por la prosaica tierra de las realidades.

            a) Roosevelt envía a Europa al subsecretario de Relaciones, Mr. Sumner Wells. Esto tiene su historia, y no todo es azul en el pseudovirginal regazo del enemigo de Mr. Hull
            Mr. Sumner Wells es enviado a Europa, con una misión especial del Presidente. Es el segundo “missus dominicus”. Antes de él, Bullit. Sumner Wells va de capital en capital, ya la sangre de la guerra corriendo a chorros. Y los críticos preguntaban: ¿cuál será la rara misión de ese diplomático, enviado y correo de Roosevelt? Todo en vano. Capital por capital, recorrió el “enviado” todos los países. No faltaron siquiera Berlín y Roma. Los periodistas husmeaban con las narices alzadas. ¡Absolutamente nada! Había conferenciado Sumner Wells con docenas y media de políticos y jefes de gobierno, y no había transpirado ni el menor asomo de sus objetivos.
            Ya en pleno triunfo el hermetismo, he aquí que todo se viene abajo por un puro accidente. Y salen a pura evidencia (que no a pura sospecha) los objetivos. Así fue la cosa: “después de una conferencia secreta de más de dos horas entre Sumner Wells y los gobernantes franceses (uno de ellos, Daladier), llega al Ministerio de Relaciones, orillas del Sena, un fotógrafo de “L’Illustration Francaise”, pidiendo sacar un retrato de los reunidos. ¿Por qué no? La máquina, el magnesio, ¡atención! ¡Ya está!
            ¡Claro que estaba todo! Y más de lo que los retratados habrían deseado. Al salir, a la mañana siguiente, la gran revista francesa, París quedaba estupefacto. Sentado en sendas poltronas; Sumner Wells, el jefe del gobierno de Francia y el canciller. Detrás, colgado perfectamente visible, el mapa de Alemania a gran tamaño con gruesas líneas separatistas: la Alemania del Rhin, que sería para tal cual; la Alemania del sud, que será para tal otro. Y así la gran francachela repartidora. Y, previamente, trituradora.
            Avisado Daladier del “descubrimiento”, la policía recogía rápidamente los ejemplares. “L`Illustration” era obligada a tirar de nuevo -¡rápido!- sacando la foto delatora. Pero habían sido ya vendidos no menos de 500 ejemplares. Por lo cual, salía la fotografía, nítida, perfecta, con Sumner Wells y todas las finalidades del viaje, en todos los países de Europa. “La Semana Internacional” ha publicado copia de ella.
            Es decir, mucho antes de que Estados Unidos entrara en la guerra, se había ya trazado el plan. Y el enviado de Roosevelt estaba “concretándolo” en compañía de los demás gobiernos: Alemania será repartida. Por tanto, Alemania previamente será vencida. Por tanto, la guerra.

            b) En el Senado norteamericano se realizaba una interpelación, meses antes de que Estados Unidos entrase en la guerra, acerca de los buques yankis que llevaban material a Gran Bretaña. Un senador preguntó por qué se discutía el evidente derecho de Alemania y Japón a capturar –y, de no ser posible, hundir- los buques neutrales con material bélico. Añadió: “puedo afirmar que nuestros submarinos ya han hundido, por orden del Presidente Roosevelt, a dos barcos japoneses, estando con el Japón en plena paz. Esa nuestra agresión es un acto de guerra, que puede motivar otros, lógicos, del atacado”. En su día explicábamos este caso.
            De manera que, meses antes de Pearl Harbour, los buques de guerra norteamericanos habían hundido, en plena paz, a buques nipones por orden de Roosevelt. La guerra, de hecho. Y sin declaración de ella.

            c) Hace como medio año que uno de los altos jefes de la Armada norteamericana asistía al Senado a declarar sobre el proceso de Pearl Harbour. Para probar que no había habido descuido, dijo, entre otras cosas: “Mucho antes de que la guerra fuese declarada, y, por lo tanto, antes de Pearl Harbour, fuimos varios