Estados Unidos 46 01
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EE. UU presta pero con condiciones. Estados Unidos y los empréstitos a Rusia La SI 19/01/46 p. 4
Imitando a Alemania nazi La SI 26/01/46 p. 4

 

   EE. UU presta pero con condiciones. Estados Unidos y los empréstitos a Rusia
La SI 19/01/46 p. 4

 El corresponsal en Washington del “Daily Observer”, diario británico, nos informa que Rusia en las varias Conferencias habidas con sus aliados en los últimos tiempos, a pedido a Norte América fuertes sumas de dinero en forma de empréstitos.
 Estados Unidos, dueños al fin de su dinero, han impuesto al Soviet condiciones, como es costumbre.
 Añade el corresponsal: Entre estas condiciones las hay políticas, entre las cuales éstas: 1) Libre comercio en la zona europea de influencia rusa; 2) Retiro de tropas rusas del Irán y otras zonas acordadazas en conferencias internacionales; 3) Informaciones verídicas sobre las condiciones económicas rusas; 4) Respeto a las libertades fundamentales de los ciudadanos en las zonas mundiales concedidas a la influencia soviética”.
 Rusia aspira a intensificar su industria, así como a expender por el mundo sus productos. Quiere locomotoras por millares, máquinas, herramientas, tanto para el remozamiento de la agricultura como para la minería y la producción industrial. El gobierno ruso confiesa que puede pagar al contado solo una pequeña suma, y que el resto sería cuestión de préstamos, que serían religiosamente pagados en las condiciones que se estipulen.
 El problema, bajo cualquier punto que se lo estudie, es muy complicado. Tiene innumerables facetas, que no pueden ser descuidadas por Rusia y menos, naturalmente por Estados Unidos, que, al fin y al cabo, es el que prestaría la plata, aunque gastada en instrumental y productos norteamericanos.

 a) La primera faceta que Estados Unidos preste su dinero, sino a condición de que se le compre a ella sola. Por tanto no presta dinero, sino que vende a plazos, lo cual es muy distinto.
 La razón, por parte de Estados Unidos, es clara. El desempleo en aquel país pasa ya de ocho millones de desocupados, cifra que va en aumento día a día. Cifra que culminará con la desmovilización del ejército, que aquel gobierno retarda con decisión. Esta semana se han producido en Italia y en Alemania manifestaciones de soldados norteamericanos exigiendo el retorno a sus hogares. Se comprende cómo aquél gobierno se intriga por este problema, que desde luego, más que doblaría la desocupación actual, elevándola ya a la cifra de antes de la guerra, que superaba los 17 millones de desocupados absolutos.
 Se comprende, por lo mismo, que al prestar plata, exige Estados Unidos, que ésta sea invertida en la compra de productos propios. Presta dinero, no para obtener intereses en oro, metal que está ahogando a Estados Unidos por su desempleo, sino para dar trabajo a las fábricas y a los obreros norteamericanos, aumentando las ventas.
 Lo cual, si obedece a una pura necesidad norteamericana, en cambio elimina la competencia, y aún el deudor –el comprador- debe aceptar los precios que le marcan los prestamistas vendedores.
 Se ve como los pueblos  que se vantan de liberalismo y precios justos, siendo necesaria la competencia (palabras del Canciller norteamericano), son precisamente los que eliminan esa competencia a favor propio. Signo de los tiempos, que nos muestran que los que predican un principio, y lo proclaman como absolutamente necesario, prescinden de él cando les conviene, pero lo exigen a los demás cuando esa exigencia les es favorable.