Estados Unidos 47 01
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Primeramente, lo manda Roosevelt (Estados Unidos no estaba en guerra aún con Alemania y Japón) de jefe de la aviación libre que mandaban a China  los norteamericanos. Una hipocresía, demostrándose que fue mucho antes de la agresión japonesa que Roosevelt hacía ya la guerra a los del Eje. De tal modo era ese comando aéreo, que Roosevelt tuvo que licenciarlo y no pagar sueldos, siendo Stilwell llamado a Washington. Sus aviadores no eran más que unos paniaguados, cobradores de sueldos, yendo a echar bombas donde no había enemigo ni batalla.
 Como se las arreglaría Stilwell en Wahington para explicarse, no se sabe. Pero la verdad es que, de general derrotado e inepto, es nombrado ahora, y en el mismo lugar, jefe de la aviación oficial. El fracaso fue mayor todavía que el anterior. Stilwll no servía. Y otra vez fracasado, en vez de retirarlo, lo mandan de jefe de estado Mayor  del Ejército chino, en Chungking, donde comete tales barbaridades, que Chiang kai Shek, prescindiendo de toda formalidad, lo despide y lo remite a Estados Unidos.
 Era manía de Roosevelt, como se ve, enviar nulidades a China, seguramente para que, no resolviendo nada, embrollasen todavía los asuntos chinos, que era lo que convenía a las ansias coloniales norteamericanas.. Así pasó con Stilwell. Así resultó con Marshall.
 ¿Qué ha estado haciendo Marshall durante meses en China, para unificar a los comunistas y a los nacionalistas? Nada. Ha acabado de embrollar de tal modo los problemas, que la guerra, ahora, es mucho más intensa que antes, y las desavenencias chinas mucho más graves. Que es lo que, en realidad, se buscaba.
 No negaremos que Marhall intentase unirlos. Lo que se sabía, es que Marshall, queriendo unirlos, los había de separar más, dada su incompetencia demostrada.
 Así es que ahora, cuando acaba de ser nombrado canciller norteamericano, y sucesor de Byrnes, viene de China con el fracaso diplomático más sonado. Lo cual es mala cosa para recibirlo con los brazos abiertos, y llena la fraseología de epítetos altisonantes. La realidad seía recibirlo, como diplomáticamente fracasado, con las más serias reservas.

 g) No queremos ensañarnos contra ese buen hombre, que estamos seguro que si yerra, es de buena fe, no equivocándose expresamente, como Byrnes y otros. Por lo mismo no debemos profetizar su fracaso en el nuevo puesto. Por lo demás, lo han hecho tan mal Hull y Byrnes, que es imposible que un sucesor suyo lo haga algo peor. A lo mejor, con solo buena fe se supera la malicia inteligente de esos dos personajes ya desaparecidos.
 Decimos “de esos dos personajes”, porque no se trata solamente de Byrnes, sino de Hull y Byrnes, habiendo sido el primero el principal fracasado. Y sería vana cosa esperar algo serio y bueno del nuevo secretario de Estado, teniendo al rencoroso y poco hábil Hull para consejero.
 Los problemas a resolver se conocen mirando cuál ha sido la causa de la caída de Byrnes. Para hacer caer a Hull, el Presidente Roosevelt se valió de una enfermedad de Hull, verdadera o ficticia. Para hacer caer a Byrnes, se alega que ya había renunciado hacía tiempo. Antes, no había sido aceptada la renuncia. Ahora lo ha sido, una vez que Messersmith ha hablado extensamente.
 La causa de la caída son Argentina, Rusia y China
1) Argentina, porque Perón (es decir Messersmith) ha ganado la batalla contra Byrnes, contra Hull, contra Braden y contra Truman mismo. El nuevo político ha de prescindir en absoluto de Hull y del incapaz Braden, y tirar por el camino contrario. Todo estados Unidos nada ha podido contra un pueblo como el argentino,  comandado por un hombre leal, que pone a sus patria antes que la de los demás. Marshall debe comenzar un nuevo camino respecto a la Argentina, si no quiere Estados Unidos ser nuevamente, y más gravemente, batido por Perón. 
Precisamente Argentina ha comenzado a prestar dinero, aquí y allá. Hay actualmente en Buenos Aires Comisiones de 8 naciones, todas ellas para comenzar intensas relaciones comerciales;  (y, en rigor, para pedir plata prestada). Estados Unidos se había hecho siempre la ilusión de poder ser él el único prestamista del mundo. Ahora toca experimentalmente que se las paran; y que está naciendo, además, la idea de que nadie debe pedir dinero norteamericano que solo sirva para comprar allá mismo productos a precios sin competencia, y caros además.