Estados Unidos 48 01 02
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El plan Marshall contra América La SI 10/01/48 p. 2
Cinco interrogantes sobre el Plan Marshall a SI 10/01/48 p. 8-9
Bibliografía. Vernon Louis Parrington. El desarrollo de las ideas en Estados Unidos. La revolución romántica, 1860 a 1860.- Lancaster (EE. UU.).-  La SI 31/01/48 p. 9
Estados Unidos país racista  La SI 07/02/48 p. 3-4

El plan Marshall contra América
La SI 10/01/48 p. 2

 ¿Cuántas veces se ha dicho aquí –y se ha demostrado- que loa dos últimas guerras mundiales no tenían más causa que matar a Alemania como competidora de Inglaterra y Estados Unidos? Inglaterra ha comenzado a pagar su falta; y no creemos que hay actualmente en todo el país un solo ciudadano que haría ahora la guerra a Alemania. Por el momento, la clase social que determinó esta guerra, eliminada está –y para siempre, no hay que hacerse ilusiones- de la política y economía nacional. Estados Unidos ¿tardará mucho en tocar las consecuencias de su inmoral conducta? Los individuos no pagan siempre sus fechorías. Los pueblos las pagan siempre.
 El Plan Roosevelt era que, trabajando todos sus trabajadores durante la guerra, continuasen el trabajo después de la guerra, especialmente convirtiendo a América en potencia colonial, con materias primas y alimentos agrícolas a servir a los amos norteamericanos, para que ellos nos revendiesen al 500% esas mismas materias primas industrializadas.
 (Era una reproducción del sueño inglés. Pero tardíamente copiado por Estados Unidos. El mundo ya ha abierto los ojos acerca de esa engañifa, y no hay nadie (excepto los tontos universitarios, y los agricultores a quienes importa su riqueza, pero no la de su patria) que crea en esas paparruchas).
 El papel de colonia, productora de materias primas y alimentos, puede estar reservada para los negros del Africa. Lo dudamos, todavía. Pero lo que podemos asegurar es no solo que América ya no acepta, sino que ya saben Estados Unidos que no acepta. Todos aceptan dinero para industrializarse, es decir, para no necesitar objetos fabricados por los pueblos imperialistas
 A Estados Unidos les desplace esto. Pero más les desplace su “oro muerto”. Al fin, ha tenido que prestar para la industrialización. Pero el ideal era hermoso: para ellos. Y aún intentan, otra vez, proponerlo, por su hay algún tonto que muerda el anzuelo.
 La engañifa se ha tramado así: “América debe extraer muchas materias primas y muchos alimentos para la Europa hambrienta. Y ésta les servirá productos manufacturados” la cuestión es que América no se industrialice, sino que sea esclava de los países imperialistas y a ellos sometida.
 No diremos que nuestra revista ha visto de lejos la mala intención imperialista. Digamos más: no hay gobierno en América que ya acepte tal añagaza.
 Diríamos más sobre este serio problema. Lo damos por dicho, habiendo copiado en otras páginas del presente número un par de artículos ajenos. Léanlos nuestros amigos, especialmente la viril protesta del canciller peruano, que ha puesto nuevamente el dedo en la llaga, y ¡con qué sutileza!

Cinco interrogantes sobre el Plan Marshall
La SI 10/01/48 p. 8-9

 El proyecto actualmente en pleno debate, que debe su nombre a su autor y principal sostenedor, el Secretario de Estado de la Unión Norteamericana, general George P. Marshall, se denomina oficialmente Programa de Recuperación de Europa. La discusión y el comentario público que en la República del Norte ha suscitado la iniciativa, puede compararse con la agitación producida hace pocos años alrededor de los problemas de la neutralidad, primero, y de la ley de préstamos y arriendos, más tarde. Lo afirma así, en un trabajo reciente el señor Alger Hiss, conocido hombre público de aquella nación, y actual presidente de la Fundación Carnegie para la Paz Internacional. 
 Existen “importantes sectores de opinión del país que abrigan serias dudas” sobre las posibilidades del programa preparado –dice el señor Hiss- y “entre las distintas cuestiones planteadas hay cinco que son fundamentales”. Se definiría la primera en el interrogante que se formulan quienes piensan que “Europa está concluida económicamente”. Y tal vez sus gobiernos no harán sino “malgastar toda ayuda que se le pueda facilitar”. Entonces “¿no será la ayuda norteamericana una manera de volcar dinero en un barril sin fondo?”.  Anota el autor una réplica que envuelve un hecho a menudo olvidado: “Europa tiene siempre vastas fuentes de recursos”, y,