Vascos 33 07 31
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Alrededor del Golfo de Vizcaya, se yergue como roble milenario el pueblo más viejo de Europa La SI 31/07/33 p. 6-7

1         ¡Cuán orgullosos andan de sus lenguas las castellanas gentes, las razas gallegas, los férvidos catalanes! Lenguas milenarias, comenzaron a hablarse allá lejos, en las lejanías remotas del siglo lV. Cuando esos idiomas se balanceaban en la cuna, balbuceados por pueblos primitivos, la lengua éuscara tenía tres mil años de vida...
            Venerable habla. ¿Quién podía hablarla, en aquellos fabulosos días  de tres mil años antes de Cristo, cuando no habían de tardar dos mil años en abrir los ojos sobre la tierra? Hablaba esa lengua el pueblo Euskáro, esos vascos legendarios que forman en la Europa actual una isla étnica  maravillosa, cuyo origen no han sabido sorprender los más hábiles arqueólogos.
            Cosa notable. Toda la Europa actual –tan vieja- es muy nueva. Los pueblos eslavos, que vegetan en todo su oriente, no tienen más de mil años. Antes del año 1000 vivían salvajes y feroces en las llanuras desérticas del Asia, comiendo yerbas y pastando cabras y búfalos. Esos pueblos sajones, que hoy han ascendido tan arriba en la cúspide de la civilización, no tienen más de 1.400 años. Allá por el siglo Vl, cuando San Agustín escribía en Africa y la democracia ya dominaba en la Toledo española –omni populo assentiente- esos pueblos sajones vivaqueaban salvajemente más allá del Rhin y del Oder. Y esos pueblos latinos más antiguos ¿no son también nuevos ante la antigüedad vasca, surgida Roma 700 años antes de Cristo y Tucídides y Pericles más acá todavía?
            ¿Dónde están los galos que poblaban la Francia? Barriéndolos los francos, pueblo nuevo de 1600 años. ¿Dónde están los ostrogodos y lombardos, que poblaban la alta Italia? ¿Dónde los visigodos de España, los árabes de Andalucía, los anglos de Gran Bretaña? Fueron. Otros pueblos los han sucedido. Y nada queda de las antiguas estirpes.
            Nada, no. Queda ese roble étnico que es Euzkadí; ese Pueblo Vasco, erguido,  hoy como ayer, ayer como cinco mil años atrás, en ese imponente rincón de Europa que es el golfo de Vizcaya.
            Todo desapareció, a fuerza de siglos, menos ese pueblo. Y si buscásemos un testigo de aquellos remotos siglos, para interrogarle sobre la Europa anterior a los Iberos, y a los galos, y a los latinos, no encontraríamos más que uno: Vascorria.
            Es el abuelo de Europa.
            Es una enorme isla en medio de Europa, no ligada por parentesco alguno a los pueblos actuales. Los parientes se fueron, barridos con el polvo de los siglos. Y ella, la Raza solitaria, no solo ha resistido a la decadencia sino que se agiganta con los siglos.

2         La tierra de vascos es una tierra dura y dramática.  Da vuelta al golfo de Vizcaya y apenas ofrece al hombre un llano convidante al ocioso trabajo del suelo acogedor y fértil.
            El territorio de las tres provincias -Alaba, Vizcaya, Sipurkoa- no tiene más de 7.095 Km cuadrados. Unidos a las tierras de sus hermanos, los vascos de Francia y los navarros de España, ocupará la raza entera unos 18.000 Km. cuadrados, territorio algo inferior a Bélgica, Suiza u Holanda.
            Tierra benditamente agria y dura y hosca, aunque extremadamente grandiosa. Agria y dura, toda ella muñones y cadenas de los Pirineos, ella ha modelado ese carácter emprendedor y enérgico a la raza. El suelo no pudo dominar al hombre. El hombre dominó la naturaleza. Y el mar espumosos fue domeñado y embridado por el navío. Y el suelo hosco fue batido y domesticado por la esteva primitiva del arado y el brazo más poderoso que la esteva.
            Allí todo lucha. Y lucha grandiosamente. Los elementos luchan en el mar, en el monte nevado, en la altura tempestuosa, en la vega con bramidos de torrente anárquico y rebelde. Pero esa lucha es nada, ante la del hombre sobre esos elementos. Lucha formadora de una Raza que, viviendo en el suelo más difícil de Europa, ha sabido sacar de su seno provechos inagotables.