Galicia 40 07 27

El porvenir de Galicia La SI 27/07/40 p. 11

(sin firma: puede  ser de JBC)

            Una de las regiones vivas más interesantes de España forma la Galicia.
            Interesantes bastardos de una política torpe, así como las ansias de matar el alma misma de la raza gallega, han dividido el país en provincias tan artificiosas como vanas. Pero por encima de esos atentados perdura la unidad racial, que no puede ser atropellada, aunque sí desconocida, por regímenes antiespañoles calcados en un unitarismo que Francia misma está ahora rechazando.
            Galicia es una unidad perfecta, tanto en su geografía como en su étnica. Por tanto, en su cultura y su economía. Región de suaves bosques, todos ellos explotables      -quien sabe qué riqueza minera en ellos- préstase el país a una intensa ganadería, a una agricultura abarcadora de numerosos especies, a una explotación racional de las mejores maderas. Esa unidad de suelo y clima, que la personaliza dentro de la variedad ibérica, va acompañada de la unidad racial, formando los gallegos, junto los astures con los lusitanos, una poderosa raza ibérica que no abarca menos de 15 millones de habitantes. Su literatura, basada en la lengua más dulce de la tierra, ha sido arrinconada por una Academia Española que, en vez de ser leal a la naturaleza e igualar en la zona de la ciencia todos los idiomas, ha rechazado constantemente todo progreso del idioma que prefería Alfonso el X para sus sentimentales lamentaciones.
            América es exponente de lo que podría ser esa Galicia magnífica si Gobiernos patrióticos -substituyendo cosillas de partidos por altos ideales que en su día planeara  Menéndez Pelayo- diesen a ese pueblo dinámico aquella protección que espera toda raza de los que coloca en las alturas del poder. Los gallegos en América forman uno de los grupos de mayor empuje, no solo en cuanto al número, sino en cuanto a calidad. El cuento de la flojera de la raza galaica, se ha quedado en esto: en cuento. Y centenares de miles de hijos de Sant Jacme –el del blanco caballo terror de la morería- son prueba clara de la vitalidad de una raza que los gobernantes españoles no han sabido aprovechar.
            No han salido de Galicia todos los moros, todavía.  Y en el Día Gallego de Santiago, será bueno gritar a la vez a ese pueblo ejemplar y a los gobernantes de España que una nueva era hay que iniciar en la Europa en la cual esa región, no solo colabore, sino que lo haga bajo su nombre empotrado dentro de una federación ibérica: Galicia.