Vascos 40 41
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La Inquisición La SI 11/06/40 p. 10
La nación vasca La SI 03/08/40 p.  9-13
El fundador del Derecho Internacional fue vasco. Menéndez Pidal La SI 28/09/40 p. 7
Bibliografía. Instituto Chileno de Arte Popular. Gran alarde de Folklore y Coreografía vasca. Santiago La SI 04/01/41 p. 15
Bibliografía  Euzko, Deya: Temas Vascos. Buenos Aires. La SI 07/06/41 p. 12

 

La Inquisición La SI 11/06/40 p. 10
         En Vascongadas se ha prohibido rezar públicamente en vasco. La autorifdad religiosa no ha objetado esta medida anticanónica

 La nación vasca La SI 03/08/40 p.  9-13

 1. Los vascos cuentan sus muertos
            Días de niebla. Cuando se pasan entre vascos, sea hablándolos, sea leyéndolos, no parecen sino días sin amanecer ni zenit, todo en ellos tarde y crepúsculo, hora silenciosa en que la naturaleza calla, el sol alarga las sombras sobre la tierra y los polluelos buscan el ala cálida contra el frío del ambiente.
            Es que recién ha salido ese pueblo de la más trágica de las tempestades. Porque, para un pueblo, dos años después, cuatro años después, es apenas un instante. Y, siendo como es un pueblo-hogar (tal vez el único pueblo-hogar que existe todavía entre los países que se llaman civilizados) sabe que es ésta la hora de recordar a los muertos, de salir al encuentro de los heridos por la desgracia, de extender todos los brazos, en gesto de inmenso acoplamiento, para que los límites espirituales de esa raza brava no se circunscriban ya a dictados geográficos y amparen todo lo vasco que podría diseminarse y perderse: los hombres y las cosas, el idioma y la tradición, la braveza del cuerpo y la limpieza del espíritu.
            Y así están ahora, en actitud de profundo recogimiento, dentro del cual solo se ven ojos que ahondan lejos,  brazos que se extienden suavemente hacia los cuatro puntos cardinales, corazones que laten hondo en un ambiente de silencio.

            El otro día paseaba a la vera de este mar bravío de Valparaíso uno de los fornidos hijos de Euzkeria. Sus ojos tristes, pero serenos. Sus músculos de robles moldeaban sus ropas. Su pecho salido mostraba sus fuerzas y su vitalidad. A cada ola que reventaba enhiesta contra las rocas, él se paraba como desafiando el peligro, y aspiraba hondo. Luego, pasándose la mano por la frente, con instinto por él mismo inadvertido, parecía esquivar malos presagios. Y retornaba al andar sereno de aquel que, avezado a todos los peligros, sabe que debe triunfar nuevamente después del ciclón.
            Los vascos de todo el mundo están en meditación serena. Cuentas sus recientes desastres, tan trágicos, que podrían ser tema para un Esquilo redivivo. Ellos, pueblo de, orden supremo, tachado por medio mundo de anárquicos, rojos y malandrines del mal. Ellos, único pueblo católico colectiva e individualmente, marcados por obispos que no supieron conservar la fe en los demás pueblos hispánicos, como ateos y herejes. Ellos, democracia hecha carne, pero de aquella que, siéndolo de veras, engendra equilibrio y cultura, abatidos en el seno de un sistema que les impone leyes extrañas e idioma extranjero. Ellos, que durante siglos habían capeado todas las olas, ahora en una ola que lo amenaza todo, desde las raíces mismas de un pueblo multimilenario.
            Y la tragedia ha sido tal, y sus muertos son tantos –hombres y situaciones, cosas y tradiciones, leyes y buenos hábitos- que pasarán todavía muchas lunas antes de que esos vascos que han advertido el naufragio acaben de volver en sí contemplando tantas cosas idas.
            De lo que están seguros, sin embargo, es de ésto: que, entre los muertos, no está la personalidad de una raza que, obra de Dios, fruto de la naturaleza y creación a la vez de la raza más recia de la tierra, ha de perdurar más allá de todos los vendavales.

2. Mientras los vascos meditan
            Mientras los vascos apenas repuestos del gran terremoto cuentan sus muertos, y en la España transibérica los gobernantes edifican “chateaux en Espagne”, tomando como cosas de raíz no es más que espuma, accidente y ventolera, en Europa pasen cosas interesantes. Cosas que habría de interesar mucho a los vascos y a la vez a los gobernantes españoles, si los primeros no estuviesen tan entregados a curar las llagas recientes y los segundos supiesen alargar la mirada hacia los cuatro puntos cardinales de la catástrofe bélica de estos días.