La SI y la educación
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JUAN BARDINA, LA SEMANA INTERNACIONAL Y EL TEMA EDUCATIVO

 

 

            En la reseña biográfica que hemos presentado arriba queda de manifiesto que Juan Bardina Castará fue una extraordinaria y compleja personalidad. Y que una de las dimensiones que la configuran fue su vocación de pedagogo y educador, lo que ha dado motivo desde hace un par de décadas atrás en su patria de origen, también ahora en su patria de adopción, a investigaciones tendientes a rescatar y difundir su pensamiento y obra concerniente a la educación. Tal es también el propósito de esta Antología. Recién hemos sostenido asimismo que la presente recopilación está limitada al hallazgo de muestras de la inquietud pedagógica y educativa de Bardina circuncritas a las que éste  acogió, alentó y dio vida en las páginas de La Semana Internacional.
            A primera vista, esto no deja de llamar la atención si uno se percata del carácter de la fuente a que nos estamos refiriendo. Efectivamente, La Semana Internacional fue un objeto perteneciente al mundo genérico de las comunicaciones. Concretamente, al mundo de las comunicaciones de índole periodística, no a las de naturaleza educativa. Objeto creado, de otra parte, teniendo en mira informar a los lectores sobre asuntos principalmente sociales y políticos mundiales. Aunque también es cierto que diseñado sobre todo para suscitar la reflexión y análisis crítico -esto formalmente lo aproxima y enlaza con el campo de la educación- que aquellos asuntos merecían dada las urgencias de la hora actual, vale decir, habida consideración de estar viviendo el hombre y la sociedad un cambio de época, circunstancia de la que Bardina tenía aguda conciencia, atendida las incontables alusiones que hizo de ese acontecimiento en las columnas de su semanario.
            Con todo, a pesar de que el contenido del semanario era de índole social y política, más todavía a nivel internacional, presos del atractivo por explorar e investigar la veta pedagógica y educativa de la personalidad de Bardina, nos pareció hace un par de años ineludible rastrear en esa fuente indicios de ésta. Dada la información obtenida y reunida previamente, así lo exigía primeramente el conocimiento del valor que, para Bardina, tenía la educación en la vida humana. También lo reclamaba así el representarnos que ello podía haberlo arrastrado irresistiblemente a exhibir ese interés en las páginas de La Semana Internacional. Nuestras lecturas de esa vasta fuente del pensamiento social y político de Bardina no resultaron infructuosas por lo que a nuestra inquietud respecta. El lector tiene en sus manos un volumen cuyas hojas en su mayor parte brotaron de la pluma de Bardina, quedando impresas dentro de los gruesos tomos empastados que contienen los ejemplares de dicho semanario, todas las cuales versan sobre asuntos pedagógicos.
            La pura cuantía de los escritos allá descubiertos y aquí registrados denota el peso que para Bardina tenían los temas y problemas educativos, incluso estando ocupadísimo en editar y escribir artículos semana a semana para ese publicación, repitámoslo, órgano de expresión preferentemente de materias sociales y políticas de orden internacional.
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            Más, ¿estas manifestaciones pedagógicas estampadas en las páginas de La Semana Internacional fueron espontáneas, nacidas en virtud al imperioso atractivo de Bardina por las cuestiones educacionales? ¿O fueron deliberadas? ¿Producto de decisiones?  ¿Por consiguiente, fruto de una consciente y voluntaria planificación editorial? Pensamos que ambas explicaciones jugaron un rol. La primera, por serle irrenunciable esa preocupación a Bardina, ya que emergía de una vocación a toda prueba. La segunda, considerado lo recién dicho, porque, si cabía tomar decisiones al respecto, habrían tenido por objeto más bien dosificar los escritos pedagógicos, que forzarse u obligarse a darles un lugar en la revista.

            Podemos ofrecer al lector no uno, sino que varios testimonios de la expresa y manifiesta voluntad de Bardina de vincular con regularidad el material impreso en La Semana Internacional con los intereses de los hombres amantes del estudio, de la juventud estudiosa y, asimismo, de la comunidad escolar. Por ejemplo, a propósito del inicio de las dos páginas centrales anunciadas en el