diplomáticas 39 09 a 12
Índice del Artículo
diplomáticas 39 09 a 12
Página 2
Página 3
Página 4
Página 5
Página 6
Página 7
Página 8
Página 9
Página 10

Diplomáticas La Diplomacia como oficio XV11 La SI 02/09/39 p. 9
Diplomáticas
 La Diplomacia como oficio XXV111 La SI 30/12/39 p. 10

            No basta la vocación, que da un sentido a la vida. Cierto que sin ella no hay trabajo perfecto y menos felicidad individual, fundándose sobre ella el progreso humano. Pero con sola vocación, aún meticulosamente investigada en todos, no se lograría que la función consular fuese desempeñada en grado efectivo. Se necesita, luego, el aprendizaje.
            Aún en los artistas más famosos que han nacido con excepcionales dotes para su arte, la vocación y la inspiración serían inútiles si no aprendieran el arte de expresarla, la manera de traducir sus dotes en algo concreto. El pintor debe aprender teoría –o práctica- de colores, habilidad dibujadora, nociones sobre persistencia de la pintura, las diversas maneras de ejecutar, los diversos medios de expresarse: óleo, lápiz, acuarela, pluma, etc.
            No se exceptúa de este aprendizaje la función consular. Por excepcionales que sean las dotes de la persona, ha de conocer la manera de aplicarlas, mediante el ejercicio de la profesión a manera de aprendizaje.
Es esto lo que falta en todos los países. En la mayor parte, la carrera consular exige tal o cual título universitario y la posesión de éste o aquél idioma. En otros ni esto. En ninguno hay una escuela práctica en la cual la función sea debidamente aprendida mediante el ejercicio.
            El Cónsul, con este título, o el de Vice Cónsul, se lanza al ejercicio real de la profesión fuera de su país completamente desarmado: porque no son armas las teorías, como no ejercita a componer un par de zapatos la más perfecta teoría sabida mentalmente sobre todas las manipulaciones que constituyen el arte práctico de la zapatería.
            Aquí debe hallarse, en muchas ocasiones, el fracaso de muchos que, ya fuera de su país, no aciertan absolutamente en nada, cayendo en el abismo de la incapacidad. La tienen, muchas veces. No tienen la habilidad para desempeñarla prácticamente.
            Sería interesante que cada país –o que un conjunto de países- establecieran esta Escuela práctica para el ejercicio consular. Ella habilitaría a la vocación  (que es algo teórico) a desempeñarse prácticamente, es decir, a trabajar fecundamente en un puesto Consular.

Diplomáticas
La Diplomacia como oficio XV111
La SI 09/09/39 p. 6

            Puesto que es necesario el aprendizaje de la función consular, y para ello la creación de una Escuela Consular Práctica ¿qué podría hacerse para realizar esta exigencia?
            Se objetaría inmediatamente con algo que parece tener fuerza decisiva. Se diría que no hay país cuya economía sea capaz de sostener una buena Escuela Consular, realizando gastos extraordinarios para surtir de un buen personal que, a mucho estirar, no pasa de uno a dos individuos por año.
            La objeción se basa en hechos exactos, pero no es en rigor objeción. Una vez completa la dotación consular técnica de un país determinado, el personal que se necesita para llenar huecos es muy escaso. Pero hay dos caminos para que ese hecho no constituya objeción seria.
            a) Una Escuela Consular constaría de dos clases de ramos o asignaturas: unas, de cultura que deben cursar también otras carreras profesionales; otras que serían verdaderamente técnicas, desde el punto de vista consular.
            Para los ramos comunes a otras técnicas el profesorado y demás gastos serían compensados con alumnos suficientes: los consulares y los de otras carreras.
            Para los cursos o ramos especialmente consulares, el profesorado sería escaso y de poco costo; y, con una buena combinación, varios de los profesores lo serían también de la escuela que formaría diplomáticos especialmente dichos.
            De este modo la Escuela Consular podría existir en cada país, de una manera externamente muy modesta, pero con una eficacia extraordinaria puesto que, en gran parte, la