Extremadura ME 30 07
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Las Regiones de España (1) Extremadura, la región viril de los fuertes caracteres que no miran hacia atrás ME  07/30 p. 17-28

(1) Han aparecido detalladas descripciones de las siguientes regiones.
1. Andalucía  nº 82, Junio 1928
2. Aragón  nº 88, Enero 1929
3. Asturias nº 90, Marzo 1929
4. Baleares nº 91, Abril 1929
5. Canarias  nº 93, Junio 1929
6. Castilla la Nueva  nº 99, Diciembre 1929
7. Castilla la Vieja  nº 103, Abril 1930
8. Cataluña nº 104, Mayo 1930

1. Los cuatro pilares del Nuevo Mundo

            Eran los días heroicos de principios del siglo XVl, cuando España se derramaba con ímpetu por todos los lados de la tierra: por Italia y Francia; por los Países Bajos y Alemania; por las nuevas e inmensas tierras de un Nuevo Mundo que la audacia hispana había regalado a la civilización.

            a) Fue en esos años cuando salía de Cuba, recién venida al dominio español, una brava expedición de 400 hombres y unos 20 caballos, respaldados por 7 piezas de artillería muy ruidosa. Embarcaban silenciosamente en un mal barco y ponían proa hacia las tierras desconocidas del gran Emperador Moctezuma, que allá lejos, al otro lado del mar, reinaba como nuevo Salomón entre millones de súbditos y rodeado de fabulosos tesoros.
             Esa tradición daba alas a los aventureros, y se las daba, también, su afán de convertir a Dios a tantas almas sumidas en la oscuridad del paganismo. Porque en aquellos buenos días de los conquistadores, sabían darse la mano, con maestría que los modernos no han sabido imitar, los afanes de riquezas individuales y el ensanchamiento continuo de la grey cristiana.
            Van gallardamente hacia lo desconocido. Desembarcan en playas ignotas, que jamás han pisado hombres civilizados. Les salen al encuentro enjambres de indios como mosquitos, en cuyos ojos oblicuos asoma la traición y las ganas de echar al extranjero. Se concitan todos los elementos contra ese puñado de valientes, para cada uno de los cuales se alzan fieros y amenazantes mil indígenas. No importa, la hazaña ha de ser realizada, pese a quien pese. La naturaleza ha de ser vencida. Los enjambres de mosquitos humanos han de ser aniquilados. ¿Cómo? ¿Por quién? No importa. Hay que hacerlo; porque así se le ha antojado a ese puñado de aventureros. Para que nadie recule ante la inmensidad de los peligros, el jefe quema las naves en la playa enemiga. No hay retirada posible. O victoria, o muerte. O vencer a esas inmensidades de indios poderosos y organizados, o ser quemados vivos en las aras del dios azteca. Mientras las naves arden en la playa de Veracruz, el ardor de esos hispanos se centuplica.
            Pasan unos meses. Meses de heroísmos. México está conquistado la Nueva España añade a las posesiones del rey un nuevo reino, rico en inmenso. Los 400 han triunfado sobre docenas de miles.
            Al frente, un extremeño: Hernán Cortés.

            b) Mientras en Cuba reposaban de los primeros ardores conquistadores los grandes capitanes, un joven oficial está nervioso. No sabe descansar. Ansía glorias nuevas para su nombre y nuevas provincias para España. Y, dejando las fáciles riberas de las islas ya conquistadas, se lanza a la gran aventura de los mares del Sur.
            ¿Qué habrá en esas regiones remotas, que desde Cuba primigenia aparecen como lejanísimas cosas, y de las cuales la tradición y los viajeros que se dicen enterados, cuentan tantas maravillosas leyendas? ¿Dónde estará esa fuente de eterna juventud que la tradición coloca en las brumas de esos países desconocidos, y de aquella tierra del oro puro que se alza entre cuatro ríos de aguas corrientes en las lejanías de lo ignoto?