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Las elecciones españolas. ¿Inaugurarán una etapa constructiva, consentida por las Derechas y apaciguadora de la ola popular? Mundo Español 04/36 p. 14-24

(Conclusión) (Carezco del ejemplar anterior (Marzo 1936), donde esta crítica debe haber tenido inicio, o, en otra precedente)

¿Por qué han perdido las Derechas?
            Parece absurdo que la pregunta sea hecha. Es como si alguien preguntara por qué razón después del Lunes viene el Martes.
            Las Derechas han perdido porque no realizaron absolutamente nada de lo que habían predicado. Y realizaron –lo poco que realizaron- contra lo que habían predicado en la campaña electoral. Es este el peso muerto que ha caído sobre Gil Robles, lesionándolo como partido, aplastándolo como jefe hábil.
            La campaña electoral de las Derechas (entre las cuales los radicales, que iban del brazo de la CEDA en las candidaturas de 1933) se fundó sobre los siguientes puntos, que puede consultar cualquiera en los discursos de Gil Robles:
            1. Equilibrio de los presupuestos, subvertidos por una burocracia corrompida.
            2. Eliminación de la desocupación, mediante obras públicas y creación de nuevos focos de trabajo.
            3. Extensión de la pequeña propiedad, repartiendo tierras a los campesinos, de entre las incultas o mal cultivadas.
            4. Salvación de la agricultura, que estaba en circunstancias difíciles.
            5. Reforma de la ley electoral en el sentido de sentar legalmente el principio proporcionalista.
            6. Amnistía absoluta para los que se habían sublevado al frente de sus tropas, a la cabeza el general Sanjurjo.
            7. Pensión mensual a los párrocos rurales.
            Como objetivos generales, que abarcaban numeroso problemas de reformas:
            8. Reforma de la Constitución, en sus capítulos religiosos y social; y
            9. Implantación de los postulados de la sociología cristiana, desarrollada básicamente en las dos famosas encíclicas Papales “Rerum Novarum”, de León Xlll, y “Quadragésimo Anno” , de Pío Xl.
            Aparece como el colmo de la simulación el no haber realizado absolutamente nada de todo esto, salvo lo único que no debía haberse hecho, aun siendo razonable, más que cuando todo lo demás hubiese sido realizado: los puntos 6 y 7.
            Veamos, por partes.
            a) Los presupuestos sufrieron, durante el dominio de las Derechas, un desequilibrio mayor del ya intolerable que habían tolerado las Izquierdas.
            En el último año los gastos excedieron a los ingresos por lo menos en 600 millones de pesetas, sin contar gastos militares extraordinarios que se susurra existen sin publicación.
            La causa salta a la vista. Las Izquierdas habían realizado enormes gastos ampliando una burocracia menos que mediocre, y colocando en puestos rentados a los politiqueros de los partidos de izquierda. Se han citado tantos casos, que ya no hay que insistir. Ahora bien, las Derechas se limitaron a cambiar en cada puesto  a la persona. La burocracia, que exige una reforma enérgica, se quedó como antes. De este modo los gastos no amenguaron. Como tampoco se quiso apretar los tornillos contra los agricultores e industriales que burlan los impuestos, porque estarían acaudillados en las filas derechistas, los ingresos no aumentaron. De este modo a la inepcia e inmoralidad izquierdista se unía la inmoralidad e inepcia derechista. Y las cosas quedaban igual,  aunque en polos opuestos.
            b) la desocupación ha continuado aumentando durante el dominio derechista. Difícilmente podrá hallarse en el mundo un gobierno que haya mirado el hambre de los pobres con mayor dureza. Bajo la cruz de Cristo y a la sombra del episcopado, las turbas de niños y mujeres (cerca de dos millones, de 700.000 hogares sin trabajo) deambulaban hambrientas y