1928
Índice del Artículo
1928
Página 2
Página 3
Página 4
Página 5
Página 6

La era técnica y la enseñanza del corporativismo La Unión, 29/10/28
Tolstoi y las contradicciones del pedagogismo determinista La Unión, 26/11/28

Resumen de ideas: sobre una crítica de JBC al sistema escolar (occidental y chileno); un diagnóstico del tiempo: advenimiento de una era técnica, con requerimientos sociales que le son pertinentes, distintos a los del individualismo integral que agoniza; la educación social: carencia de una educación corporativa

            Un problema grave tiene asustados -y la palabra es aquí empleada en su significación propia- a Gobiernos y sociólogos que, capeando el porvenir, se han dado a la implantación de un régimen orgánico sobre las ruinas del individualismo integral del sistema que agoniza. El problema es éste: la masa anónima carece de educación corporativa; los caporales de los grupos sociales no tienen formación adecuada; y, lo que es más grave, en las Universidades y liceos, donde perduran los repetidores pasivos del individualismo, se oyen las más huecas voces de ultratumba, formando a la juventud que ha de ser eco, mañana, de los nuevos sistemas, según los moldes momificados del ayer hecho ruinas.
            En pocas palabras: a las necesidades sociales imprescindibles, no corresponde la educación personal, necesaria para timonear en las rutas azarosas de un nuevo mar.
            De ser así, el fracaso del sistema corporativo sería inevitable. Con ese fracaso, la vuelta de la lucha de clases, que era el ideal del liberalismo burgués y del socialismo popular.
            a) Hay que notar, ante todo, como corren con celeridad las exigencias sociales. El mundo vuela.
            La organización corporativa española acaba de recibir nuevos toques que la complican cada día más. A los varios límites, respondiendo a la doble serie de divisiones geográficas y funcionales, se han añadido ahora las "Comisiones paritarias locales", con finalidades distintas a los comités locales. Se han enlazado los derechos subjetivos de los comités, con las disposiciones objetivas del Código del Trabajo.
            Los ideólogos socialistas están avanzando en sus investigaciones sociales y en las exigencias de la multitud trabajadora. Ello trae complicaciones al problema social, que es delicado y complejo, como cosa tocante a tejidos vivos.
            No se crean esos extremismos -cimentados sobre hechos sociales- propios de un reivindicacionismo rojo. No. En la última Semana Social de Milán , el jesuita español P. Aspiaza, ha cantado un himno al sindicalismo más riguroso, señalándolo como único camino de justicia social. Los Obispos de Estados Unidos recién han publicado su opinión sobre ciertas cuestiones sociales. No abogan por menos que por la abolición de los salarios y el acaparamiento de los instrumentos de trabajo por parte de los obreros (1).
            No se dirá que ese lenguaje no es grave, ni se intentará confundir a los Obispos católicos, que se preocupan de necesidades reales, con los agitadores, que brujulean a merced de los apasionamientos.
            Al lado de esas recias afirmaciones doctrinarias, la organización del mundo del trabajo avanza pasos precipitados.
            En Colombia está tomando cuerpo la organización de los agricultores, de la cual han de venir, evitando, sin embargo, peores males -los roces entre latifundistas, hacendados, chacreros y campesinos. Se habla, incluso, de un "partido político agrario", que tendría sus ventajas y sus serios inconvenientes.
            En Argentina, uno de los países más afectos al individualismo, por azares de su situación económica y desorientación de sus clases directoras, la idea sindical avanza. El ideal de la "sindicalización forzosa" acaba de ser propuesto a la Cámara de Diputados por el representante Carlos J. Rodríguez(2).
            b) Todo ello trae, evidentemente, una complicación innegable. Lógicamente. Porque si el mecanismo del Individualismo podía ofrecernos -en el papel- soluciones sencillas, al alcance de