Guerra 1939 39 10 14
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Pan Eslavia a la vista La SI 07/10/39 p. 1-4

1. Los Estados bálticos, protectorados
            a) Tal dicho, tal hecho. En la crónica anterior apuntábamos la fatalidad del hecho: los Estados bálticos debían desaparecer como Estados de opereta que son, al servicio de intereses internacionales extranjeros, y habían de pasar a su natural zona de influencia rusa.
            El Tratado de Versalles –sus confeccionadores- que es la raíz primera y fundamental de esta guerra, operó a base de Miedo y de Odios. De miedo a Rusia y a Alemania, si estos países eran muy poderosos. De ahí su desmembramiento. Los que ahora hablan compungidamente del “desmembramiento” polaco son amnésicos o analfabetos. Ignoran que los desmembramientos no solo los iniciaron ellos mismos, sino que los realizaron negando su propia firma en el documento que Wilson obligaba a firmar a sus aliados, conteniendo los famosos 14 Puntos
            Todo el Tratado de Versalles se basa en una sola idea: aplastar a dos pueblos cuya potencia natural daba Miedo, con mayúscula., Y de este modo, en nombre de la libre determinación, se daba a Checoslovaquia –monstruosidad viva- 4 y medio millones de alemanes y un millón de ucranianos; se desmembraban de Rusia más de 16 millones de habitantes fronterizos, para pasarlos unos a Polonia (Rusia Blanca, Galitzia) a hinchar a otros con una independencia absurda, que no tienen razón de ser  cuando no se tienen los caracteres de una verdadera nacionalidad.
            De este modo nacían tres sietemesinos que eran pomposamente llamados Estonia, Letonia y Lituania, cuyos habitantes sumados cabían fácilmente en una avenida de París. Estonia tenía por objeto (el lector puede hallarlas en los mapas adjuntos) quitar a Rusia el dominio del golfo de Finlandia, y, por lo mismo, defensa natural de Petrogrado y la Rusia centro oriental. Letonia tenía por objeto quitar a Alemania el dominio del Báltico y hacer posible a sus enemigos poner el pie en ese mar, mediante concesiones de esos “Estados” independientes.
            Era el Miedo. También el espíritu raquítico de triunfar a costa de otros.

            b) Quien quiera comprender bien el espíritu de esos hombres que confeccionaron el Dictado de Versalles han de recordar la historia regocijada (porque hay tragedias regocijadas) de Memel y su región. El lector la encontrará en la frontera marítima entre Lituania y la Prusia oriental, mapa A
            Memel es ciudad alemana en su 79%. En Versalles se reconoció el hecho. Se declara a esa zona independiente: tenía unos 55.000 habitantes y daba risa su Gobierno, con ministros que, no solo representaban a menos gente que un municipal de provincias, sino que estaban reclutados entre la minoría de la región, repudiados por la mayoría, y todo en nombre de la venerable democracia estilo Versalles.
            Las cosas marchaban así, en plena opereta, cuando a un Gobierno polaco, que funcionaba imperialista y antidemocráticamente, le acudía tomarse Vilna, ciudad 400.000 habitantes, y su región. Por fuerza de armas la quitaban a Lituania. Y nada tenían que decir a ello los confeccionadores del Tratado de Versalles.
            Lituania era miembro de la Sociedad de Naciones. Su delegado gritó desaforadamente en una Asamblea. Propuso que los habitantes de Vilna fuesen consultados democráticamente. Era lo natural, especialmente ante los que decían que eran Estados democráticos. La Sociedad de Naciones, pura oficina de tres o cuatro Estados que la han manejado constantemente a su gusto, no aceptaba esa consulta democrática. Y adjudicaba la ciudad tomada por la fuerza al conquistador: Polonia.
            Pero se quiso aplacar las iras de Lituania por ese desaguisado. Y se le regaló Memel, por supuesto, sin consultar a sus habitantes. Los Estados democráticos y la regocijada Liga de Naciones se negaban, en absoluto, a consultar a los habitantes de Memel. Y, a la manera de los esclavos de los antiguos tiempos, pasaron la ciudad y sus habitantes a Lituania.
            Hasta que, nuevas elecciones celebradas en la ciudad, y habiéndose declarados alemanes cerca del 80%, Hitler caía sobre la región hace unos pocos meses y sencillamente la