Guerra 1939 39 12 23
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La guerra en tierra, mar y aire La SI 23/12/39 p. 1
Luz en las sombras. La expulsión de Rusia, el rechazo de una Conferencia Mundial, la tiranía del egoísmo y la simulación democrática La SI  23/12/39 p. 7-14    

            Semana heroica. Tan breve en extensión como honda y calificada en intensidad. Heroísmo en tierra, dos testarudos derramando su sangre a los dos lados de la Línea Mannerheim. Heroísmo en mar, ese Caballero que es el que fue Almirante von Spee zafándose altivo bajo las aguas. Heroísmo en el aire, el mayor combate habido, 60 máquinas contra 60, escribiendo en el aire una epopeya de pólvora sobre lo que es capaz el hombre cuando se trata de cazar a otro hombre…
            a) En la Línea Mannerheim los rusos nos cuentan que han roto la resistencia finlandesa. No dicen donde. No lo podemos señalar, pues, en el mapa que acompañamos de ese golfo de Finlandia, que es culpable de una guerra que los rusos necesitaban hacer para su más elemental defensa; que los finlandeses debían resistir, para no pasar por cobardes.
            ¡Cuántos esfuerzos gastados ante esa muralla de cemento y acero! ¡Cuántos ataques esforzados! ¡Cuántas resistencias indomables! ¡Cuánta sangre vertida! Cuántas fantasías tejidas alrededor de todo esto, la puerilidad humana siempre del brazo del heroísmo! Así, los finlandeses nos cuentan que han batido y aniquilado compañías rusas de 7.000 hombres, sin saber a ciencia cierta que sea esto de una compañía…
            En los demás campos de batalla (Ladoga, Centro, Petsamo) no nos traen los telegramas hasta hoy, jueves, novedades. Hay ciudades que ambos combatientes afirman tener en sus manos. Lo único cierto es que se acerca el instante en que los rusos lleguen al Báltico por el fondo del golfo de Botnia, y cierren el ferrocarril sueco que aprovisiona a los finlandeses.
            En el extremo norte (véase el mapa que reproducimos en otra página) parece que los rusos han rodeado ya del todo Petsamo, desde que los telegramas finlandeses nos cuentan que los rusos violaron  territorio noruego. Si ello es así, la causa finesa en el septentrión está perdida.
            b) La guerra en el mar ha registrado la heroica hazaña del buque corsario alemán, que durante dos meses pasa desapercibido  por veinte buques que lo buscan, y es, al fin, descubierto. Batalla. Tres contra uno. Andanadas salvajes. Uno fuera de combate. El Spee no ceja. Al fin, 16 horas en pelea, cede a la presión de los tres y se refugia en Montevideo.
            Un día –era la era de los caballeros- un batallón cristiano se adentra en tierra de moros y es cercado. No se rinde. Pelean los soldados con coraje. Por cada uno que les matan, ellos matan tres moros. No alzan bandera más que cuando ya ninguna probabilidad existe de victoria: diez contra uno. Y es entones cuando el general moro –caballero cabal- manda cesar el ataque de los suyos. Ordena formación de honor. Permite a los cristianos, heroicamente vencidos, que carguen armas y se retiren indemnes a sus tierras. Y, al pasar entre las dos filas de miles de soldados enemigos, estos presentan armas al vencido.
            Tiempos aquellos, de gentileza y de caballeros.
            Por eso son otros tiempos, estos. Ahora sale un crucero heroico acribillado. Y se agazapan once grandes buques para entablar batalla…El buque se suicida y tras él el capitán.
            c) En el aire, frente a los grandes puertos navales de Alemania, en el mar del Norte el mayor combate que registra la guerra aérea. Son 60 de último tipo contra 60 de último tipo. Aquí la victoria se decide por los alemanes. Los británicos no dicen cuantos cayeron. Según los germanos, cayeron cuarenta.
            Esto ya se parece a una guerra. Nos sentíamos defraudados. La guerra, tan abominable, tiene sus deberes. Y uno de ellos es dar espectáculo sangriento a los espectadores que, hombres legítimos que son, necesitan sangre y tragedias.
            Este hundimiento del acorazado de bolsillo, que parece voluntario y ha sido forzado, delata en los países de América una actitud absolutamente parcial. Habremos de examinar el caso próximamente. Por adelantado podríamos decir que, en el caso de prohibir América que se pelee en una zona determinada, tiene