Guerra 1939 40 07 20
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Los Estados Unidos de Europa. Hacia los Estados Unidos de Europa La SI 20/07/40 p. 1-4

(ver también La SI 30/1/40 p. 4)

            a) Un claro de luna comienza a hacerse en las tinieblas del Viejo Mundo. Y no nos referimos a la tregua bélica, que no es más que tregua y anuncio de más sañosas gestas, sino a numerosos hechos que están simplificando el porvenir de Europa, en lo que tiene de más fundamental: la parte económica.
            Al levantarse el rojo telón de esta guerra, que tan torpemente iniciaran Londres y París, explicábamos algo que tenía que suceder. Que está ya sucediendo, en la marcha serena de las cosas bajo la disturbiosa superficie bélica.
            Asegurábamos que esta guerra, al igual que todas las guerras, tenía sus cimientos en la economía: el hambre de pueblos sin despensa y el egoísmo, fruto de la excesiva digestión, de otros pueblos (de la minoría de otros pueblos). Y no teníamos reparo en afirmar desde lejos, que es así como un crítico ha de ver las cosas, que el resultado sería la organización de una Europa económicamente unida, formando un todo orgánico y derrotando a los espíritus separatistas, que cifran su vida holgada sobre las divisiones y miserias ajenas.
            Constantemente hemos subrayado, además, un hecho, que es fruto de las fuerzas salvadoras que yacen en el fondo de todo organismo: que cuantos emplean métodos inmorales para cimentar su hegemonía, hallan en los mismos métodos el derrumbe de lo mismo que buscaban, que no en vano el “por do más pecado había” es una de las reglas fundamentales de la psicología colectiva y de la moral objetiva.
            El bloqueo aliado (ex aliado) contra un pueblo cualquiera, sin distinguir entre beligerantes y civiles, entre sanos y enfermos, hombres o mujeres, es algo, no solo contrario al Derecho de Gentes, sino esencialmente salvaje. Y quien lo ha intentado usar. No solo ha de ver que el arma se vuelva contra sí mismo, sino que ha de presenciar al fin, como ello contribuye a una organización de la Europa definitivamente contraria a los fines de división y extorsión que perseguía.
            (En psicología esa manera providencial se da muchas veces. Ya afirmaba Tertuliano que había culpas que traían, por carambola, la salud, pudiendo hablar de una “felix culpa”. En medicina hay males salvadores. Hay, por ejemplo, ganglios enfermos que no conviene cortar, porque son reductos hacia los cuales se dirigen, como hacia un lazareto aislador, muchas bacterias, liberando al resto del cuerpo de su nocividad).
            El bloqueo incondicional –ilegal y cruel- precisamente por ser ilegal y cruel había de mover fuerzas ocultas, que acudiesen a la defensa de un organismo amoralmente amenazado. Y, si en la inmoralidad del Tratado de Versalles está la raíz primera de los actuales triunfos alemanes (que dábamos como seguros hace dieciocho años) en la inmoralidad de ese bloqueo habían de hallarse las raíces de una defensa heroica del organismo alemán, y luego, del organismo europeo, para llegar a una situación de salud mejor que la existente antes de la guerra.
            Ello había de lograrse mediante una superorganización de los países de la Europa continental en sentido económico (y los demás sentidos vienen tras éste). Superorganización no precisamente preestablecida por estadistas y enrielada por economistas, sino traída por las necesidades mismas de cada instante, que es cuando las cosas tienen objetividad finalista, apartándose de prejuicios bien intencionados. Y es esa “lenta reestructuración de las cosas por sí mismas” lo que queremos mostrar brevemente en estos instantes, para cimentar la confianza en una Europa mejor ordenada y mostrar cómo las causas interiores derrotan los intentos corticales de los hombres.
            Tenemos sobre la mesa, un montón de hechos, que sería imposible agotar aquí. Unos pocos serán suficientes para ver cómo el panorama general no es otro que el que habíamos previsto.
            Un Tratado comercial acaba de firmarse entre Dinamarca y Suiza. El comercio entre ambos países era nulo. Han comenzado a intercambiar mercaderías. Estas afirmarán líneas férreas comerciales a través de esta parte de Europa. Trabajo para desocupados.