Guerra 1939 40 08 10
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Guerra 1939 40 08 10
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Balance de la guerra: ayer, hoy, mañana La SI 10/08/40 p. 1-4
Un milagro: inminencia de un equilibrio balcánico. Los Balcanes por buen camino La SI 10/08/40 p. 4-5
El Japón ante el Rubricón. El Japón se prepara La SI 10/08/40 p. 5
El Dr. Voronoff y la Sociedad de Naciones. El cadáver de la Sociedad de Naciones. La SI 10/08/40 p. 5

Balance de la guerra: ayer, hoy, mañana
La SI 10/08/40 p. 1-4
(Consta de dos grandes párrafos “a” (p. 1-2) y “b” (p. 3-4). A éste último pertenece un título de la primera página “Ofensiva italiana en Somalía británica”, omitido como tal en las páginas del ejemplar, pero incluido en la señalada letra “b”)

 Estamos a seis semanas del derrumbe de Francia. Y estábamos tan acostumbrados al ataque relámpago, que nos parece algo así como un siglo el tiempo pasado desde ese terremoto político-social. Recapitulemos el pasado, para poder apoyarnos en él para adivinar el porvenir. ¿Qué sucedía en ese Ayer bélico, que dejaba desconcertados a todos? ¿Qué está sucediendo en estos instantes? ¿Qué acaecerá Mañana?
 Un pequeño balance será útil. Las cosas se pasaron tan deprisa, que son inmensa mayoría los que no se han percatado de la magnitud de los sucesos.  Estamos tan acostumbrados a que la idiotez de los diarios nos cuente un cambio periférico de ministro en cualquier país con títulos de una cuarta, que el mundo ya se va idiotizando en el sentido de no saber medir los sucesos con justa medida objetiva.
 No era conveniente realizar este pequeño balance  inmediatamente después de los sucesos mismos. Había mucho polvo en el ambiente y los ayes eran demasiado dolorosos. Además, esos balances han de hacerse inmediatamente antes de una nueva etapa. Y ésta se acerca.
 
 a) El pasado de la guerra.
 El lejano pasado (¡Las cosas de ahora! Llamamos pasado a unos meses transcurridos). Es muy breve. Tan breve de decir como abarrotado de eficacia.
 Siete años atrás. Ascendía al poder, en Alemania, el Nacional-Socialismo. Por votación mayoritaria del país, en elecciones dirigidas y amañadas por sus enemigos, lograba el 72% de votos. Los demás partidos juntos, incluso los que gobernaban, el 28%. Estas cifras dicen algo. Dicen esto: que una minoría del pueblo alemán vibraba al compás de un nuevo hombre advenido a la cúspide como repentinamente: Hitler; que una enorme mayoría, aburrida, cansada, hasta de incapacidades y podredumbres, se entregaba al hombre que irrumpía con la esperanza del enfermo que llama al nuevo médico. Al instante, Alemania propone a la Sociedad de Naciones el desarme absoluto progresivo de todos los países. Gran Bretaña y Francia se niegan rotundamente a desarmarse. Alemania se arma hasta los dientes.
 Comienzo del año 1935: incorporación del Saar a Alemania. El 90% de sus habitantes votan por volver a su patria. Vamos del brazo de la más pura democracia. Entre las cien tropelías antidemocráticas de los demócratas de Versalles, ésta primaba. Les había excitado el apetito el carbón del Sarre. Y lo tomaban democráticamente. Número 1 del mapa.
 En Marzo de 1938 el Austria se incorpora a Alemania. El 98% de los austriacos son alemanes. cada oveja con su pareja. Una sola nación, un solo Estado. La operación era perfectamente lógica. Versalles charloteaba como loro sobre la autodeterminación de los pueblos. Al lado, una prohibición: prohibición de que el Austria se autodeterminase a favor de Alemania. Una broma pesada. Número 2 del mapa.
 En Octubre del mismo año Alemania exige la anexión de los sujetes. Tres y medio de alemanes que Versalles había democráticamente cortado del cuerpo vivo alemán, adjudicándolos a la dictadura democrática de un pueblo artificial: Checoslovaquia. Acuerdo de Munich, que Chamberlain interpretaba de dos maneras distintas. 1938: “Cedemos porque Alemania tiene razón: los sujetes son alemanes”. 1939: “Cedimos entonces porque estábamos desarmados. No habríamos cedido jamás”. El hombre de las dos caras. Actualmente, con dos caras no se va a ninguna parte: era de lealtad. El número 3 del mapa.
 En Marzo de 1939 reincorporación del territorio de Memel. Los demócratas versallescos habían adjudicado esa faja de tierra,  sin consultar a sus habitantes, a un protectorado británico. La beatífica Sociedad de Naciones, caminando también por las rutas democráticas, había traspasado a sus habitantes –sin consultarlos, por supuesto- a Lituania. Como en África. Esos habitantes votaban en varias ocasiones, con un 83% en favor, volver a Alemania. Hitler se sienta demócrata. Número 4 del mapa.