Argentina 40
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Argentina 40
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El Presidente Ortiz ataca todas las hegemonías. Habla claro La SI 02/03/40 p. 6
El Presidente Ortiz se cuadra La SI 06/04/40 p. 5
Francia, Argentina, la democracia y el lodo  La SI 07/09/40 p. 4-7

            América está tan alejada de la guerra, que no vale la pena de preocuparse de ella ni de sus efectos. Esta es la frase de un ingenuo sector, que no comprende el interés que los beligerantes pueden tener hacia unos pueblos que –para su bien y para su mal- resultan apetecibles por la abundancia de sus productos y la ubicación en medio mismo de las rutas mundiales del porvenir próximo.
            Seis meses atrás se hablaba de Alemania como olfateando los paraísos americanos. Era natural. Natural el olfateo de un poderoso que carece de materias elementales. Natural el pretender hacerse –al estilo de todas las grandes potencias, Estados Unidos entre ellas- con riquezas naturales que quien las posee no quiere aprovechar. Pero ese peligro de que nos hablaban ha pasado enteramente. El Pacto entre Rusia y Alemania ha llenado muchos vacíos y satisfecho muchas necesidades. Y sería torpe quien pensara que, por el lado alemán, ni remotamente estaba en peligro.
            Los aliados, dueños del mar, se han tomado la frase al pie de la letra. Y exigen de América que el mar esté a sus órdenes. Decir mar, es decir aguas territoriales, y por tanto, los países mismos. Las Malvinas están indebidamente ocupadas por Europa. Bélica, Guyana, Trinidad, cien islas antillanas. Extender el radio de acción es más fácil que iniciar una acción.
            El Presidente Ortiz ha hablado recién en un banquete de elementos militares, formulando, en medio de la retórica natural en estos casos, dos afirmaciones que han de hacer meditar a estos pueblos americanos que se precian de su independencia:
            Argentina rechazará por la fuerza toda suerte de imperialismos que se pretenda establecer sobre ella;
            Argentina se armará cada día más.
            Al hablar de imperialismo,  ha ido más allá el Presidente Ortiz: ha afirmado que las pocas grandes potencias actuales se han hecho la idea de que el mundo ha de estar a sus órdenes, creyendo que ellas deben imperar sobre los pueblos medianos y chicos.
            ¿A qué aludía el Presidente argentino al afirmar una verdad que está a la vista, pero que pocas veces anda en boca de un Presidente de país, responsable de cuanto diga? No sería posible entrar en el pensamiento del orador,  y menos desconociendo los datos inmediatos que ponían en su boca esas palabras.
            Es interesante notar como América hispana comienza a exigir ser atendido su voto en las lides internacionales. El acto de la Argentina tiene este aspecto, aunque aminorado por una circunstancia que debe ponerse a la vista.
            Argentina tenía su principal campo de ventas de carne en Inglaterra y Estados Unidos. los dos países sajones le han cortado los pedidos. De ahí una cierta agrietad en cuanto el pueblo hermano relaciona con aquellos dos grandes países.
            No hay razón, sin embargo, en este caso,  porque hay que ponerse siempre al lado de quien lleva la parte justa. Estados Unidos necesita poca carne. El predica a todos contra el autoabastecimiento; pero el sabiamente procura abastecerse a sí mismo, para no necesitar de nadie. Que los pequeños países americanos no se preocupen de industrializarse, y ello redundará en beneficio de Estados Unidos. pero éste se preocupa de producir cuanto necesita. Pasa lo mismo en cuanto a Gran Bretaña. Ese país, procediendo con sabiduría, fomenta cada día más su ganadería, para la cual tiene en Escocia campos inexplotados. Necesita, además, dar satisfacción a Australia y Canadá, que le envían soldados gratis. Deben tener preferencia, se comprende, por ellos. En este mundo idealista todo se hace por el “do ut des”.
            De ahí el desplazamiento de Argentina de estos dos grandes mercados, lo cual está arruinando toda la industria carnicera y lanera de Magallanes. Es un hecho fatal. Y atribuir esto a malas intenciones británicas y norteamericanas, sería lo mismo que achacar la culpa de las lluvias a algún gobierno. América está destinada fatalmente  a no tener un solo cliente en Europa ni Estados Unidos en un período máximo de veinte años.
            Argentina, en vez de resentirse de ello, debe tomar sus medidas, siempre a base de que sus exportaciones no van a ir más a esos mercados, al menos en la cantidad que hacía la riqueza de ese país pampero.