Colombia 37
Índice del Artículo
Colombia 37
Página 2
Página 3
Página 4
Página 5
Página 6
Página 7

Alrededor de la renuncia del presidente de Colombia La SI 19/06/37 p. 2-3
Colombia medular. La política colombiana actual La SI 27/11/37 p. 13

            ¿Qué pasa en Colombia? Esto se preguntarán muchos americanos, ante la noticia del desacuerdo entre el Presidente de la República y el Congreso, que llegó a motivar la renuncia del primero, Dr. Alfonso López.
            Si se tratara de un caso vulgar de lucha entre ambos poderes, tan común en estos tiempos, no valdría la pena de enhebrar  una crítica razonada. Pero se trata de uno de los casos más típicos del actual momento mundial y de una profunda lección de cosas, aprovechable a todo el mundo.

            a) Ante todo, hay que precisar el caso de ser Colombia, junto con Chile, los dos únicos países sudamericanos en que la política se entrega al libre juego electoral, con más o menos influencia pecuniaria sobre muchos electores, pero siempre dentro de una base estrictamente parlamentaria.
            Bolivia y Paraguay, salidos de una guerra agotadora, barrieron con los políticos que la habían provocado, y los jóvenes militares se han aliado con las masas para una política renovadora. No hay parlamentos, ni, dada la situación de ambos países, podría haberlos hasta que las finalidades reformadoras estén realizadas.

            El Ecuador tiene un Encargado del Poder (su origen y humildad no le permite al ingeniero Páez llamarse Presidente) que fue encargado del mando por los jóvenes militares. Habría elecciones dentro de unos meses, en las cuales el Gobierno intenta que tomen parte las Fuerzas Vivas como tales.
            El Perú está gobernado por la unión de los militares y los grandes capitalistas, anuladas las elecciones en que triunfaban los apristas (clase media) y los sanchecerristas (fascistas y buenas parte de indígenas).
            Argentina está gobernada por una de las oligarquías más desdeñosas de la democracia que jamás haya existido. Las elecciones son trampeadas a la vista, bajo la presión de la fuerza pública. Y una camarilla de aprovechados mangonea el país a sus anchas, de espaldas a la voluntad de la nación. Y, ¿tendríamos que hacer reflexiones muy parecidas –aunque mucho más atenuadas- respecto del Brasil y de la camarilla que rodea al Presidente Vargas, llegando a su puesto por una revolución menos que popular?
            Diez Repúblicas incluye Sudamérica, y en estos instantes dos solamente tienen establecido el régimen democrático, con todas las fallas de él, pero abiertamente: Chile y Colombia.

            b) Colombia fue gobernada, durante los últimos treinta años por el Partido Conservador. Los liberales, que era entonces el otro partido único, estaban en oposición.
            Este partido conservador se distinguía de los demás americanos en que en los demás países, los conservadores tenían todas las simpatías de la Iglesia, y aprontaba ésta toda su enorme influencia en los días electorales, incluso dinero para la compra de votos. Operación que realizaban igualmente los partidos contrarios, y sin la cual esos habrían quedado absolutamente descartados por esa corrupción del sufragio. Pero en Colombia no había tal protección, sino una identificación absoluta entre el partido y la jerarquía eclesiástica. Las Cámaras recibían la inspiración directa –y pública- del jefe de la Iglesia colombiana, y los gobiernos recibían el Vº Bº de la iglesia nacional.
            Este hecho, que ha sido notado como grandemente plausible por la crítica piadosa de la época, es necesario recordarlo para añadir un segundo hecho, por extraño y desconcertante que sea él: Colombia vivía, en cuanto a trabajadores, en pleno régimen feudal, siglo Xll. No queremos detallar, especialmente para que el lector no crea que cargamos la mano. Pero él puede ampliar ese régimen de vida sobre salarios de hambre, fortunas improvisadas por los terratenientes, etc., cuanto que era(sic), pues el fenómeno es conocido universalmente, y sólo se trata de grados. En Colombia el grado era el más abusivo.
            La famosa Encíclica de León Xlll fue publicada precisamente en aquellos días del 1895 al 1930 –treinta y cinco años- y entabló en el mundo la crítica más luminosa sobre los deberes sociales –deberes- de los católicos. Para Colombia, ni para su alto clero, la Encíclica no existía. Y hablar con el lenguaje de León Xlll, Toniolo y el cardenal Mercier, era cosa de comunismo.