Colombia 38 12 24
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Colombia medular. Un singular comunismo que no entienden muchos La SI 24/12/38 p. 17

            Tengo sobre la mesa en que escribo dos publicaciones. Una se titula así: “El comunismo, sus hechos y sus frutos”. Lo firma Ismael Perdomo, Arzobispo de Bogotá. Edición (voy copiando) de 200.000 ejemplares. La otra publicación se titula: “El Comunismo en Colombia”. Lo firma el P. Félix Restrepo, jesuita.
            Ambos firmantes conviven en la misma periferia religiosa. Entre ambos firmantes hay un abismo. No entenderá la situación social de Colombia –ni la situación social del mundo- quien no sepa ver este abismo existente entre ambas publicaciones.
            La del ilustrísimo Arzobispo bogotano, primado del país, es una crítica del Comunismo ruso, a base de recortes de periodistas. La intención es magnífica. Tanto, como falsa la suposición en que se basa y negativo el resultado que puede esperarse de esos 200.000 ejemplares.
            La suposición es ésta: que en Rusia hay Comunismo; que el gobierno ruso trabaja y gobierna a base comunista. Y esto no existe, ni ha existido desde 1922. Tiempo suficiente para estar enterados. El régimen social ruso (tanto en tierras como en minas) es el mismo régimen que existe actualmente en Chile conservador en minas y el mismo que defendía Santo Tomás (aunque muchos no estén enterados de Rusia ni de Santo Tomás) para la propiedad en general.
            Decía el gran escritor del siglo Xlll: ningún hombre puede ser propietario absoluto de tierras y bienes. Todos ellos pertenecen a Dios, y el hombre se limita a administrarlos según ordenaciones de Dios. La propiedad inalienable y propia  no existe. Y la Rusia actual afirma exactamente lo mismo, sólo trocando a Dios por el Estado (como hicieron los conservadores chilenos en el Código de Minas). Y sabido es que, dentro de la tesis tomista, no se dice sólo que la propiedad pertenece a Dios, sino que se añade que el Estado es la representación concreta del Ser Supremo en este caso.
            Lenin, en 1922, y Stalin, hacia 1929, suprimieron del país todo Comunismo. Porque claro está que la teoría se Santo Tomás no es comunista, aunque afirme que ningún particular puede tener propiedad, sino solo administración condicionada. El actual régimen social ruso está dividido entre esta afirmación  socialmente cristiana y los métodos capitalistas del liberalismo en quiebra. Participa, también, de un cierto Mutualimo muy usual en la Europa cristiana de la Edad Media. No hay comunismo, aunque sí hay ateísmo. Pero, ¿qué tiene que ver lo uno con lo otro? ¿Se quiere más ateísmo y deísmo que el de Napoleón y el del liberalismo clásico?
            Además de cimentarse sobre un hecho inexistente, ese folleto tiene otro defecto: habla de Rusia y desconoce en absoluto la realidad social colombiana, sobre la cual no afirma una sola palabra. Es, pues, un folleto abstracto, equivocado además, porque, dirigiéndose a colombianos, debía primar el estado social colombiano. Es, además, de tendencia negativa. Expone males en parte reales y en parte supuestos. No enfoca la tesis hacia una fecunda acción positiva colombiana,  salvo ciertas conclusiones del final, que aparecen desligadas del conjunto.
            La otra publicación está en el polo opuesto. Habla, también, de Colombia. Toda ella está dedicada al problema social colombiano. Habla en positivo, a base de encuestas colombianas y de hechos colombianos. Va, por lo mismo, a una acción efectiva, fecunda. Va a mejorar y a defender lo bueno. Y no se refocila en el ataque, y menos en el ataque cimentado sobre bases inexistentes.
            El P. Restrepo no sólo va a conclusiones, y conclusiones colombianas. Va a los medios de defensa del obrero y empleado. Defiende a capa y espada el sindicalismo, y no le asusta que, en circunstancias determinadas, se trate de sindicalismo de lucha, puesto que es ésta una de las finalidades de los gremios modernos. Es un estudio luminoso, valiente en señalar los males, sin ocultaciones injustas e inmorales, claro en una tesis que no tiene vuelta, convincente y optimista.
            Son los dos polos. Periféricamente, están monseñor Perdomo y el P. Restrepo  en la misma zona social-religiosa. No puede haber una oposición más radical y decidida. En la una se ven los males presentes: los estragos inmorales del Individualismo, y a su luz se explican