Ecuador 41
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Bibliografía.  Malo, Enrique.  Memoria del Ministerio de Previsión. Quito.  La SI 04/01/41 p. 15
El último pleito americano. Perú – Ecuador La SI 17/05/41 p. 7
Ecuador y Perú se pelean La SI 12/07/41 p. 8
Bibliografía. Andrade Marín, Carlos. Informe que el Ministro de Previsión  Social y Trabajo presenta a la nación, 1941. Quito  La SI 25/10/41 p. 10

Bibliografía.
Malo, Enrique.
Memoria del Ministerio de Previsión. Quito.
La SI 04/01/41 p. 15

 Dos características priman en estos dos volúmenes: un hondo sentido social y un amor activo a las necesidades de los indígenas ecuatorianos, que forman una densa masa de la cual puede esperarse notables resultados, si se saben incorporar sabiamente a la civilización, sin tocarles aquellas características que son, en realidad, algo superior a nuestra decantada civilización blanca.
 Un punto que muchos países no saben ver bien: una sana hostilidad del autor –ministro del ramo- en atacar causas sintomáticas, abandonando las raíces del mal. Tal, por ejemplo, en el caso del niño abandonado o semi. El ministro no se entusiasma por los asilos –déseles el nombre que se quiera- donde recoger estos niños. Los acepta como un mal menor y con desgana. El quiere ir a las causas, atacándolas en el hogar mismo. Saneamiento de hogares, material y moralmente, de lo cual resultará que los asilos y demás medios exteriores de protección de la niñez mal educada devendrían inútiles.
 Acompañan a la obra otros 5 volúmenes con el nombre de Anexos. Los que quisieran conocer los nobles esfuerzos que se están realizando en el Ecuador alrededor de la Cuestión Social, habrán de acudir a esta obra de Enrique Malo, de la cual tendrán que partir los sociales ecuatorianos para la labor social del porvenir del país.    

El último pleito americano. Perú – Ecuador
La SI 17/05/41 p. 7

 América estaba cuajada de pleitos, como consecuencia de las indeterminadas fronteras en varias regiones, al hacerse estas colonias independientes de España. Por común tácito acuerdo, se tomó el “Statu Quo” fronterizo y el “Uti Possidetis” como criterio para establecer los límites de cada República. Esa norma suscitaba dudas en numerosos casos, que, felizmente, han ido siendo solucionados a través de los 120 años transcurridos.
 Todavía en estos instantes se oye hablar de delimitaciones fronterizas, aunque de escasa importancia. Chile está remozando sus hitos con Argentina, habiendo tomado el buen acuerdo de solucionar sin necesidad de votación parlamentaria cuando casos dudosos se presentasen. Días atrás Colombia y Venezuela, por obra de sus Presidentes, firmaban en el límite bajo andino un Tratado eliminando las últimas pequeñas dudas fronterizas. Bolivia y Argentina trataron, también hace escasos meses, algo para liquidar rápidamente una parte indecisa de su frontera común. Panamá y Costa Rica han entrado igualmente en tratos para saldar viejos pleitos. Y, si quedan todavía media docena de casos a ser resueltos, son, a la manera de los acabados de nombrar, de escasa monta y sin peligros de traer consecuencias serias.
 Sin embargo, un pleito queda verdaderamente difícil, que ha dado mucho que hacer y que podría, al fin, aún motivar actos de sangre. Ecuador y el Perú están disputándose esa inmensa zona que en el mapa adjunto va en mancha negra, representando una enorme extensión –no bajará de 200.000 Km. c. – trascordillerana en la cual nacen muchos y caudalosos ríos amazónicos, conteniendo grandes extensiones de riquezas forestales, especialmente caucheras, cafeteras y otras igualmente estimadas en el mercado internacional del mundo moderno.
 El pleito procede de 1830, año en que el Ecuador, desprendiéndose de la Gran Colombia, era constituido en República independiente y soberana. Se agravaba el problema por haber sido el Perú vencido en la batalla de Tarquí, cuya derrota estimaba Ecuador como muy favorable a sus exigencias territoriales.
 Sea como sea el asunto, que ocasionaba durante más de cien años serias y repetidas molestias, está planteada actualmente dentro del marco de una América recién salida de las mantillas constitucionales y ya viento en vela hacia los mares de una independencia verdadera y bien constituida. Quiere ello decir que se