México 38 06 11
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El general Cárdenas triunfa sobre Cedillo La SI 11/06/38 p. 2-3

La esperada revuelta mejicana ha explotado. El general Cedillo lograba reunir  a varios latifundistas de dos estados mejicanos, los cuales, levantando a los siervos de la gleba  a sus órdenes, se alzaba contra el Gobierno.
Es notable lo que está sucediendo en aquel país, que ha de abrir los ojos a muchos, y especialmente bajo dos sentidos distintos: nacional e internacional.
a) Nacionalmente hablando, no se comprenden movimientos absurdos como el del general Saturnino Cedillo en estos instantes, si se tiene en cuenta los antecedentes del hombre. Pero ¿para qué tomar en cuenta antecedentes, cuando se trata de revoluciones y levantamientos?
El general Cedillo estaba con los gobiernos –por ejemplo, con el general Elías Calles- cuando significaban despotismo, anarquía, despojos sistemáticos, quitar el latifundio a quien lo tenía, no para destruirlo, convirtiéndolo en propiedades de pequeños agricultores, sino para quedárselo el gobernante que lo pillaba al vecino... en nombre del pueblo.
Y, al gobernar Cárdenas, que se aparta de aquellos excesos y aquellas fobias, respetando la propiedad que es trabajada justamente, repartiendo entre los campesinos millares de hectáreas, dejando al ciudadano en libertad religiosa, protegiendo los derechos de conciencia del católico, como del masón: es decir, cuando la revolución mejicana se encarrila y entra por las vías de la justicia y el orden moral, entonces Cedillo se levanta, se proclama fascista, viste una camisa de algún color, y se lanza contra el Gobierno. El estaba perfectamente bien con los excesos demagógicos, y los robos, y la fobia antirreligiosa. No le gustan el orden y el bien. Y se lanza en nombre de un fascio absurdo, a combatir para que retornen Calles y sus groserías.
b) Un paréntesis aquí introducirá el lector, seguramente. Dialoguemos con él acerca de este punto: ¿cuántos grupos y grupitos se disfrazan de fascismo, para lograr todo lo contrario de lo que el fascismo significa?
Habrá quien sea enemigo del fascismo, y estará en su derecho. Quien esto escribe ha dicho, y lo repite, que si señala constantemente los éxitos y acertadas medidas de los países fascistas, él no profesa estas ideas en aquella parte que le parecen no aceptables. De ahí que sus juicios sean desinteresados y más justos. Pero, si se admite que pueda haber amigos y enemigos de esa nueva modalidad mundial que se ha apellidado, con términos romanos, Fascio no podría admitir un espíritu ecuánime que alguien se arrogara el derecho de llamarse fascista, elevar un Haz y realizar todo lo contrario de lo que significan Fascio y Haz. Estaríamos en el terreno de la Simulación; y ésta no merece, para un espíritu justo, más que repugnancia y rechazo.
Pongamos el caso de las Derechas españolas no falangistas, es decir, los restos de los viejos grupos partidaristas, los latifundistas andaluces, la nobleza degenerada, los agrarios castellanos. Quieren resucitar las viejas cosas que los fascios han destruido y perseguido en todas partes. Y para resucitar lo que el Fascio abomina, elevan bandera de Fascio... porque en la revolución española hay algo sagrado y algo repugnante. Son de admirar esos navarros magníficos que pelean por sus ideales religiosos, y esos falangistas audaces, que ansían un nuevo Estado, más ecuánime, justo y respetuoso. Pero no serían aceptables ante una crítica serena esos restos marxistas del capitalismo individualista que, hincándose ante un nombre nuevo y un haz, ansían todo lo contrario.
Y este es el caso absurdo de Cedillo y los suyos en Méjico. Han constatado que el pueblo no los sigue ya, porque la honrada labor del general Cárdenas se ha atraído la voluntad popular. Y,  ellos, tirando por el otro lado, auspician ahora sentar plaza de fascistas, no titubeando en vestir una camisa quien sabe de que tinte y halagar por ahí a las fuerzas de aquella burguesía que, por estar al otro lado de la moral, es indeseable.
De ahí la clarividencia con que han procedido los críticos fascistas de los distintos países, condenando ahora el levantamiento de Cedillo. Han acertado, al no aceptar mixtificaciones y malos propósitos tras ellas.
c) Pero, si nacionalmente la revuelta del caudillo de san Luis no se comprende, internacionalmente tiene una explicación perfecta.