Puerto Rico 39

Puerto Rico ante muralla del Canal de Panamá La SI 06/05/39 p. 3 


Puerto Rico ante muralla del Canal de Panamá
La SI 06/05/39 p. 3


    Dos noticias provenientes de Estados Unidos, se complementan como partes integrantes de un plan que está maquinando desde hace algunos meses el Presidente Roosevelt. Una de ellas nos entera de que el presidente Somoza, de Nicaragua, acaba de llegar a Washington, invitado por aquel Presidente para conferenciar sobre problemas comunes. Otra no entera de que la Presidencia ha desglosado a Puerto Rico de la tradicional zona militar del Sur, para convertirlo en distrito militar propio, a cuyo frente se ha colocado a un general divisionario amigo de Roosevelt.
    Es el furor armamentista que, por necesidades sociales, ha invadido las esferas de ese hombre pacífico por esencia que es el Presidente estadounidense. A pesar de su pacifismo, le ha convenido componer una pequeña novela sobre un posible ataque a Estados Unidos desde el Este, lo cual es como soñar absurdos. Y, seguro de que ello va a ser así está tomando todas las precauciones para salir al encuentro de ese peligro nacional, o para hablar el lenguaje rooseveltiano, continental.
    Primero nos dijeron que la Junta del Canal de Panamá había resulto ensanchar el Canal, para que pudiesen pasar por él fácilmente los grandes acorazados, así como dos buques menores a la vez. Ello facilitaría el tráfico en días de guerra. Y ahora la visita del Presidente Somoza ha de dar vueltas alrededor del futuro canal de Nicaragua, sobre el cual hemos de formular un día –cuando los acontecimientos lo pongan sobre el tapete- algunas reflexiones que se nos antojan interesantes.
    Por el momento, el canal futuro de Nicaragua sería un substituto, y desde el momento con mejores ventajas estratégicas que el canal de Panamá. Y de ahí que el problema haya sido puesto en esos instantes sobre el tapete.
    En cuanto a la declaración de Puerto Rico como zona militar propia, basta echar una ojeada sobre el pequeño mapa de la derecha de la página primera para comprender la estupenda situación de esa hermosa isla española, que Estados Unidos se apropiaba contra derecho.
    El canal de Panamá tiene un arco de islas (eminencias de una cordillera hundida) que forma una verdadera barrera natural al paso de escuadras marinas. Colocando en cada una de esas islas bases aéreas, la barrera queda convertida también en fortaleza para atajar invasiones por el aire.
    En las proximidades mismas de la península de la Florida comienzan las Bahamas, que están hechas como a propósito para bases aéreas y submarinas. El semi arco meridional lo forman las Pequeñas Antillas, en poder todas ellas de potencias europeas amigas de Estados Unidos. y, en el centro mismo, como anillo mayor que uniera ambos arcos isleños, la isla de Puerto Rico, que es, tal vez, la zona americana de población más densa, poblada por una raza activa y de aspiraciones. España no supo guardarla, a pesar del amor de los isleños a la Madre Patria. La monarquía la maltrató, a fuerza de despojos y de uniformismo. Y Estados Unidos, al adueñarse de ella, sabía bien cuál era su valor estratégico.
    Con Puerto Rico base militar (aérea y submarina) queda cerrado el arco enorme que cierra el paso para Panamá. Y a una distancia tal, que, sin dejar de cerrarlo, deja espacios para barreras móviles tanto aéreas como acuáticas.
    Panamá, de este modo, quedará resguardado, en lo que cabe ahora decir esto, por el oriente. Por el lado de poniente se han trazado las primeras barreras en la isla de las Perlas y en la de Cocos (flecha 5 del mapa).
    Y, ya aquí, eche el lector una mirada sobre el archipiélago de Colón, por otro nombre islas de los Galápagos, que en varias ocasiones tanto Estados Unidos como el Japón han pretendido comprar al Ecuador. Es la flecha 6 del mapa. Las Hawai están demasiado distanciadas del continente para servir de barrera. Son, mejor, punto de ataque mirando al oeste, que de defensa. Y esas Galápagos constituyen un admirable punto para organizar la defensa, paralela a la que en el Atlántico representa ese Puerto Rico con sus dos alas de islas, que tocan, respectivamente, a los dos continentes americanos.
    Pero es este otro gran problema, que no se podría desflorar en estas escasas líneas.