diplomáticas 40 09 y 10
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Diplomáticas. Nueva Diplomacia La SI 14/09/40 p. 7
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Diplomáticas. Nueva Diplomacia La SI 26/10/40 p. 10

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            En estos instantes se está realizando en varios países una completa reorganización diplomática.
            Francia a relevado a casi la totalidad de sus diplomáticos que tenían carácter de jefes de Legación o Embajada. Recordará el lector como, desde mucho antes de la guerra, nuestra revista advertía constantemente la inferioridad de la diplomacia francesa vis a vis de la alemana. Los que creen siempre que los demás se manejan por prejuicios o amoríos al estilo propio, podían creer que esas advertencias eran cosa de germanofilismo o de quien sabe qué otra intención. No. Eran advertencias basadas en la más pura objetividad y el más acendrado amor a Francia. Desde 1920 la diplomacia francesa no daba pie con bola. Barthou, en su desgraciada gestión con intentos de rodear a Alemania, representaba el máximo fracaso y la incapacidad máxima, pese a la bonhomía y pericia jurídica de ese político. ahora Francia debe reconocer que teníamos razón. Y ha podido decir Petain, en hora solemne, que entre las causas capitales de la derrota de Francia, una era “que no tenía amigos” en el mundo, es decir, entre los gobiernos. Vichy realiza ahora un buen esfuerzo para renovar sus equipos diplomáticos.
            Japón acaba de dar la noticia de que ciento veinte diplomáticos han sido eliminados, procediéndose en estos instantes al alineamiento de nuevo personal. La prensa japonesa estudia el asunto con la acuciosidad acostumbrada, y aprueba las medidas del nuevo gobierno. Y esto que nadie podrá decir que la diplomacia japonesa hubiese fracasado. Es una de las más despiertas del mundo y sus éxitos en los últimos años han sido extraordinarios.
            Rumania está también en plena mutación  de sus hombres dedicados a la diplomacia, de los cuales, según dicen de Bucarest, quedarán muy pocos en la nueva organización.
            Estados Unidos está encarando también cambio de diplomáticos y Gran Bretaña lo ha iniciado ya.
            Una cosa interesante es el común denominador que une todos esos cambios, que incluyen tantos países. Necesitamos una nueva diplomacia.
            Nueva Diplomacia. ¿Qué será esto de una nueva Diplomacia?

Diplomáticas
Nueva Diplomacia
La SI 21/09/40 p. 10

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            Desde luego, no todos entienden esto de “una nueva Diplomacia”. Y no solo ello es natural, sino que no podía ser otra cosa. Cuando, al olor de nuevos tiempos los grandes jefes comprenden que hay necesidad de un cambio, los demás no comprenden todavía. Andan avanzados, y es lógico: que los grandes jefes lo son precisamente porque han de saber avanzarse a la percepción de las multitudes en cuanto a necesidades perentorias.
            Un ejemplo interesante de esa incomprensión la da actualmente Gran Bretaña, tanto por parte del pueblo como del Canciller Lord Halifax. El pueblo, según noticia que acabamos de recibir, ha agotado ya varias ediciones del libro en que sir Neville Henderson da cuenta del fracaso de su misión diplomática en Alemania los meses anteriores a la guerra. Ese mismo libro muestra a las claras la absoluta negación diplomática que es el que lo ha escrito, completamente despojado de toda cualidad necesaria a un gran jefe diplomático que actúa en un lugar delicado y de grandes responsabilidades. Pues bien: no es solo lord Halifax quien no entiende esto, creyendo que Henderson es una notabilidad, a pesar de su fracaso,  sino que el pueblo británico anda absolutamente despistado: de ahí que haya agotado edición tras edición de esa pobre obra que muestra que su autor es un más que mediano “croniqueur” y un menos –mucho menos- que mediano diplomático
            Cierto que no piensa igual Mr. Churchill, que tiene la nariz más fina y no podrá nunca perdonar  a ese pobre diplomático que no se haya siquiera enterado de los medios de acción,